la cuenta

Edward Steichen: Diagram of Doom – 2 (hacia 1922)

Loa del estudio

¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el «abc»! No basta, pero
estúdialo. ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.
Repasa la cuenta
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: «Y esto, ¿de qué?»
Estás llamado a ser un dirigente.

(1933)

Bertolt Brecht: Poemas y canciones, Alianza editorial, Madrid, versión de Jesús López Pacheco sobre la traducción de Vicente Romano, 1973, pp.70-71

 

corazón

Max Ernst: The eye of silence (1943)

Cuerno inglés

El viento que esta tarde toca atento
-recuerda un sacudir de láminas metálicas-
los instrumentos de los frondosos árboles y barre
el cobrizo horizonte
donde cintas de luz se tienden
como aquilones al cielo que retumba
(¡Nubes viajeras, claros
reinos de allá arriba! ¡De altos Eldorados
puertas mal cerradas!)
y el mar que escama a escama,
lívido, cambia de color
lanza a tierra una tromba
de espumas retorcidas;
el viento que nace y muere
en la hora que lenta se ennegrece
te tocase esta tarde también a ti
desafinado instrumento,
corazón.

*

Corno inglese

ll vento che stasera suona attento –
ricorda un forte scotere di lame –
gli strumenti dei fitti alberi e spazza
l’orizzonte di rame
dove strisce di luce si protendono
come aquiloni al cielo che rimbomba
(Nuvole in viaggio, chiari
reami di lassů! D’alti Eldoradi
malchiuse porte!)
e il mare che scaglia a scaglia,
livido, muta colore
lancia a terra una tromba
di schiume intorte;
il vento che nasce e muore
nell’ora che lenta s’annera
suonasse te pure stasera
scordato strumento,
cuore.

Eugenio MontaleHuesos de sepia, Igitur, Montblanc, Trad. de Carlo Frabetti, 2000, pp. 26-27

musas

Edgar Degas decía que las musas no se hablan nunca, a veces danzan juntas. (16)

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(16) [Degas] decía con gusto -y en el ocaso de su vida lo repetía una y otra vez- que las musas jamás discuten entre ellas. Trabajan todo el día, bien separadas. Por la noche, la tarea cumplida, se reúnen, danzan; pero no se hablan. (Paul Valéry, “Degas danse dessin”, en Oeuvres, ed. cit., t. II, p. 1165)

Robert Bresson: Para que pase la corriente hay que pelar los cables, en Bresson por Bresson, entrevistas (1943-1983), Intermedio, Barcelona, Trad. de León García Jordán y Vanesa G. Cazorla, 2015, p. 157

esquemas

Helena Almeida. O Atelier, 1983

19 [48]

Se ha de establecer este principio — vivimos sólo mediante ilusiones — nuestra conciencia roza la superficie. Son muchas las cosas que se ocultan ante nuestra mirada. Tampoco hay que temer que el hombre se conozca completamente a sí mimo, que atraviese con su mirada en todo momento todas las leyes de la palanca, de la mecánica, todas las fórmulas de la arquitectura, de la química, que son necesarias para su vida. Pero cabe la posibilidad de que se conozca todo por esquemas. Eso no cambia casi nada para nuestra vida. Todo esto se reduce además a fórmulas sobre fuerzas absolutamente incognoscibles.

Friedrich Nietzsche: Fragmentos Póstumos (1869-1874), Vol. 1, Tecnos, Madrid, Trad. de Luis E. de Santiago Guervós, 2007, p.336

descomposición

Günter Brus. Sin título, 1961

La pintura en el laberinto, 1963

Revestí las paredes de las dos habitaciones del sótano con Molino, un sucedáneo barato de lienzo, tensé unas cuerdas a lo largo y ancho de las habitaciones, y fijé en ellas unas bandas de papel de estraza que llegaban hasta el suelo y hasta las paredes que quería pintar. Mi intención era crear un laberinto que debería ayudar a evitar una idea de composición que se ha consolidado demasiado deprisa. Me imaginé trabajando en todas las paredes a la vez, como si todo a mi alrededor fuera un cuadro, haciendo realidad una ansiada “descomposición” mientras paseaba arriba y abajo por el laberinto.

Anna Jiménez Jorquera (coord.): Günter Brus. Quietud nerviosa en el horizonte,  Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), Barcelona, 2005, p. 114.

osamenta

Frederick Amat. Escenarios (1994-2007)

A B.

Osamenta

Lo invertebrado es lo insensato.

Ya llega la noche haciendo crujir sus huesos al sentarse
al ponerse de cuclillas
guarda los cuchillos debajo del agua.

El corazón tiembla a oscuras en el piso de arriba
se oye un grito que despierta a los vecinos.

Este niño tiene miedo al agua
–mira cómo tiembla–
la arena y el agua clavada en la garganta.

¿Cuál es la noche que se esconde en tu sábana?

Noelia Pena, 2015