un control

Gerhard Richter: Lesende (óleo sobre lienzo, 1994)

Jacotot rechaza tal optimismo. No existe lenguaje de la razón. Existe solamente un control de la razón sobre la intención de hablar. El lenguaje poético que se conoce como tal no contradice la razón. Al contrario, recuerda a cada sujeto hablante que no debe tomar el relato de las aventuras de su espíritu por la voz de la verdad. Todo sujeto hablante es el poeta de sí mismo y de las cosas. La perversión se produce cuando este poema se da por otra cosa que un poema, cuando quiere imponerse como verdad y forzar a la acción. La retórica es una poética pervertida. Eso también quiere decir que no se sale de la ficción en sociedad. La metáfora es solidaria de la dimisión original de la razón. El cuerpo político es una ficción, pero una ficción no es una expresión figurada a la cual podría oponerse una definición exacta del agrupamiento social. Existe una lógica de los cuerpos a la cual nadie puede, como sujeto político, sustraerse. El hombre puede ser razonable, el ciudadano no puede serlo. No existe retórica razonable, no existen discursos políticos razonables.

La retórica, se dijo, tiene por principio la guerra. No se busca la comprensión, sino la destrucción de la voluntad adversa. La retórica es una palabra en rebeldía contra la condición poética del ser hablante. Habla para hacer callar. No hablarás ya, no pensarás más, harás esto, tal es su programa. Su eficacia depende de sus propias prohibiciones. La razón hace hablar siempre, la sinrazón retórica sólo habla para hacer llegar el momento del silencio.

Jacques Rancière: El maestro ignorante, Laertes, Barcelona, Trad. de Núrica Estrach, 2010, pp. 117-118.

el peso

Paul KleeSin título (1929)

A F.

Muerde incisivo de las horas
que también nosotros hemos mordido
la mano que nos ama

Pero no llame antes de tiempo
la tierra a sus frutos

Sean nuestra voluntad y sordera
la resistencia que ofrezcamos
ante ese porvenir anticipado

Sean las manos amadas fuerza
en nuestro pulso con la gravedad
de llamada a deshora
para conseguir silenciarla
en el día terrible dando en prenda
dolor y acaso una certeza

Es amor el peso que nos sostiene.

Noelia Pena (mayo 2017)

las preguntas

Kazimir Malevich: Bathers (1930)

Nuestra existencia se halla en la encrucijada de múltiples realidades inconexas investidas de los valores más contradictorios. Usted, entre sus cuatro paredes, puede cultivar una felicidad doméstica de corte patriarcal o cultivar el libertinaje, o lo que sea: ahí fuera se hallan ustedes dentro del engranaje de un mundo funcional controlado por el utilitarismo, que tiene sus propias ideas sobre la existencia que usted lleva. Podrán ustedes ser supersticiosos y querer tocar madera, pero los informes sobre el estado de la investigación y el armamento son también reconfortantes con miras al mantenimiento de su seguridad y libertad. Pueden creer en la inmortalidad de su alma y presentar su propio diagnóstico intelectual, pero fuera se van a encontrar con otro resultado: allí deciden los test, las autoridades y el negocio; allí serán inscritos como enfermos o sanos, serán clasificados y evaluados. Ustedes pueden ver fantasmas o ver valores –al fin y al cabo, hay una buena cantidad de ambas cosas–, y podrán confiarse a todos ellos, con tal de que sepan arreglárselas para mantener en la práctica cada cosa higiénicamente separada. Aquí, la profundidad de los sentimientos y referencias cognitivas, conciencia y sueño; allá, la función utilitaria, la falta de sentido, la frase y la violencia afásica. No se piensen que esto es peligroso por un solo motivo: piensen que lo es por muchos.

Debido a tantas concesiones como hemos hecho, hemos llegado a permitir un estado de cosas que Hermann Broch denunció con una frase rabiosa. Si es válida, es que hemos ido demasiado lejos. «La moral es la moral, el negocio es el negocio y la guerra es la guerra y el arte es el arte.»

Si admitimos este «el arte es el arte», si aceptamos que este carcasmo lo represente todo, y si los escritores lo permiten y lo estimulan con la falta de seriedad y con la disolución consciente de la comunicación con la sociedad (una comunicación siempre en peligro y, por tanto, en constante recreación), si la sociedad rehúye la poesía cuando está habitada por un espíritu más serio e incómodo con ánimo transformador, entonces será hora de declarar la bancarrota.

La misión del arte no puede ser facilitar meramente el deleite artístico de algunas formas complejas para despertar la comprensión del arte (ese profiláctico contra el arte para conseguir que sea inofensivo). Entre estos malos auspicios no tendríamos nada que ver los unos con los otros. Ni el arte con las personas, ni las personas con el arte. Aquí se acabarían las preguntas.

Pero así y todo, las seguimos planteando. Y las plantearemos en el futuro de manera que vuelvan a ser de carácter obligatorio.

Ingeborg Bachmann: Preguntas y pseudopreguntas, en Literatura como Utopía, Pre-textos, Valencia, Trad. de Mónica Fernández Arismendi y Àngels Giménez Campos, 2012, pp.142-143

no tengo más

Eliot PorterBlue-throated Hummingbird, Chiricahua Mountains (1959)

No tengo más que esta pequeña lámpara, estos anteojos redondos, montados en hierro, esta mano y este poco de papel sobre el cual escribo. Nunca he necesitado más –nada más que esta pluma entre los dedos, que me impide caer.

Pascal QuignardSobre la idea de una comunidad de solitarios, Pre-textos, Valencia, Trad. de Adalber Salas Hernández, 2017, p.36

caer

Andrew Wyeth: Apples on a branch (1942)

Canto a las tazas aisladas.

O escribo sobre las tazas que han perdido su platillo: son un poco de caolín, un poco de cuarzo y de oro.

O escribo sobre los platillos que han perdido sus tazas con el borde azul de la manufactura de Sêvres.

Sobre los viejos músicos con gola y sombrero alto.

Sobre los viudos, sobre las viudas.

Sobre los huérfanos.

Sobre aquellos que nacieron en las ruinas y sobre su madre decididamente ausente.

Sobre las madres vivas y ausentes que no son más que escombros, vestigios, rastros, enigmas.

Sobre el hijo del enigma.

Born of His Mother’s Tears.

Paso de los palacios a las chozas de ramas,

corro a toda velocidad de los tabernáculos a las barracas,

de las grutas a las sepulturas, a las fosas, a los agujeros, a las tumbas.

 

Ya que todo es ruina, no solamente lo que no está asegurado,

todo lo que se alza cae,

y todo muere al contacto con lo que ha caído.

Qué expresión tan potente: caer enamorado.

Caer, abandonarse, dejarse caer, todo se deja caer.

Pascal Quignard: Sobre la idea de una comunidad de solitarios, Pre-textos, Valencia, Trad. de Adalber Salas Hernández, 2017, pp. 66-67

tal vez una mañana

Ugo Mulas: Alexander Calder (1963)

Tal vez una mañana yendo por un aire de vidrio,
árido, veré, volviéndome, cumplirse el milagro;
la nada a mis espaldas, el vacío detrás
de mí, con un terror de borracho.

Después, como en una pantalla aparecerán de golpe
árboles casas colinas para el engaño usual.
Pero será demasiado tarde; y me iré callado
entre los hombres que no se vuelven, con mi secreto.

*

Forse un mattino andando in un’aria di vetro,
arida, rivolgendomi, vedrò compirsi il miracolo:
il nulla alle mie spalle, il vuoto dietro
di me, con un terrore di ubriaco.

Poi come s’uno schermo, s’accamperanno di gitto
alberi case colli per l’inganno consueto.
Ma sarà troppo tardi; ed io me n’andrò zitto
tra gli uomini che non si voltano, col mio segreto.

 

 

Eugenio Montale: Huesos de sepia, Igitur poesía, Tarragona, Trad. de Carlo Frabetti, 2000, p.67