los juegos

Nunca me resultó demasiado interesante el ajedrez, ni como metáfora ni como juego. No hasta conocer la historia del autómata jugador de ajedrez, historia que me vino a la mente al leer este artículo.

La historia es simple. Juegas contra el Muñeco y pierdes. También los listos pierden. El autómata siempre gana. ¿Cómo podía ser que tan burdo mecanismo venciese siempre? Edgar Allan Poe da una explicación precisa en “El jugador de Ajedrez de Maelzel”. Poe demuestra en el análisis de los movimientos del autómata en qué medida los resortes del juego son algo totalmente distinto a lo que aparentan ser. En la explicación es dejado atrás el juego. Despojada de sus adornos nos devuelve la imagen de una caja vacía.

Resuelto el misterio, desnudado el artilugio ¿podría quedar todavía alguna razón para seguir manteniendo la ficción de espejos? Cada vez se hace más evidente -Poe muestra minuciosamente hasta qué punto- la necesidad abandonar la ilusión del juego para empezar de verdad a pensar. Sólo así podremos llegar a producir nueva realidad -que ya no será juego-, como bien apunta Amador Fernández-Savater en la coda al final del texto.

Febrero, 2012

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estado y máquina de guerra: ajedrez y go

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