…todos los campos son campos de batalla

 

wislawa_szymborska_Wisława Szymborska
(Prowent, 2 de julio de 1923 – Cracovia, 1 de febrero de 2012)

La realidad exige

La realidad exige que también mencionemos esto: la vida sigue. Continúa en Cannae y en Borodino, en Kosovo Polie y en Guernica. Hay una estación de gasolina en una pequeña plaza de Jericó, pintura fresca en los bancos del parque de Bila Hora. Las cartas se cruzan entre Pearl Harbor y Hastings, una camioneta pasa debajo del ojo del león de Queronea, y los florecientes huertos cerca de Verdún no pueden escapar al atmosférico frente que se aproxima. Hay tanto Todo que la Nada se esconde casi gentilmente. La música brota de los yates anclados en Accio y las parejas bailan en las cubiertas bañadas por el sol. Hay tantas cosas sucediendo siempre que deben estar pasando en todas partes. Donde no hay ni una sola piedra en pie vemos al Hombre de los Helados rodeado de niños. Donde Hiroshima estuvo Hiroshima está de nuevo, produciendo cosas para el uso de cada dia. Este terrible mundo no está desprovisto de encantos, de las mañanas que hacen inestimables los despertares. La hierba es verde en los campos de Maciejowice, y salpicada de rocío, como es lo normal de la hierba. Quizás todos los campos son campos de batalla, todas las tierras lo son, las que recordamos y las que se han olvidado: los bosques de abedules, cedros, abetos, la blanca nieve, las amarillas arenas, la gris grava, los iridiscentes pantanos, los cañones de negra derrota, donde, en tiempos de crisis, puedes esconderte debajo de un arbusto. ¿Qué moral sacamos de esto? Probablemente ninguna. Sólo la sangre fluye, secándose rápidamente, y, como siempre, unos cuantos ríos, unas cuantas nubes. Sobre trágicos pasos de montañas el viento vuela sombreros de cabezas inconscientes y no podemos evitar reír de eso.

*

CÁLCULO ELEGÍACO

CUÁNTOS de los que he conocido
(si de verdad los he conocido)
hombres, mujeres
(si esta división sigue vigente),
han atravesado este umbral
(si esto es un umbral),
han cruzado este puente
(si se puede llamar puente).
Cuántos después de una vida más corta o más larga
(si para ellos en eso sigue habiendo alguna diferencia),
buena porque ha empezado,
mala porque ha acabado
(si no prefirieran decirlo al revés),
se han encontrado en la otra orilla
(si se han encontrado
y si la otra orilla existe).
No me es dado saber
Cuál fue su destino
(ni siquiera si se trata de un solo destino,
y si es todavía destino).
Todo
(si con esta palabra no lo delimito)
ha terminado para ellos
(si no lo tienen por delante)
Cuántos han saltado del tiempo en marcha
y se pierden a lo lejos con una nostalgia cada vez
mayor.
(si merece la pena creer en perspectivas).
Cuántos
(si la pregunta tiene algún sentido,
si se puede llegar a la suma final
antes de que el que cuenta se cuente a sí mismo)
han caído en el más profundo de los sueños
(si no hay otro más profundo).
Hasta la vista.
Hasta mañana.
Hasta la próxima.
Ya no quieren
(si es que no quieren) repetirlo.
Condenados a un interminable
(si no es otro) silencio.
Ocupados sólo con aquello
(si es sólo con aquello)
a lo que los obliga la ausencia.

 

Wislawa Szymborska, Poesía No Completa, FCE, 202, p.319

algunos poemas más

[Te leeré siempre]



el final

Cada día, al ser remecido por el bache, Windisch piensa: “El final está aquí”. Desde que se propuso emigrar ve el final en todos los rincones del pueblo. Y el tiempo detenido para los que quieren quedarse. Y Windisch ve que el guardián nocturno se quedará ahí hasta más allá del final.

Herta Müller, El hombre es un gran faisán en el mundo

sobre Herta Müller

una reseña

La puerta de atrás


Es conocida la leyenda de Wu Dao Zi, ese pintor de la dinastía Tang que al acabar de pintar un cuadro, maravillado y por un impulso irresistible recorrió el camino serpenteante que bordeaba las montañas, aún fresca la pintura, entró en el cuadro y desapareció. Dicen otros que, en realidad lo que hizo fue pintar una puerta, traspasar el umbral y una vez dentro, la puerta se cerró para siempre.

Esta imagen ha sido rememorada por algunos artistas y pensadores para aludir con diferentes matices al misterio del arte, su secreto, lo mágico e incluso lo místico. Sin embargo, hay quien habló de otra puerta, la puerta de atrás. Si tomamos como ejemplo la escritura, por esa otra puerta también se podría entrar en el texto. Los silencios, las pausas, las elipsis no siempre son cuestión de estilo y es necesario saber que de quien escribe no se puede uno fiar, (¿por qué se callaría aquel señor lo que en realidad sucedió a Psaménito?).

Esto presupone, claro está, que esa puerta no se cierra nunca del todo, aunque con cerrojos bien sujeta se asegure y esconda tras de sí las llaves del candado.

Quizás de todo ello, podamos salvar la idea de que siempre hay una historia escrita detrás de la historia. Que toda lectura es ya interpretación. Y no menos cierto, que muchas veces somos nosotros mismos los que nos inventamos las puertas. Que hay interpretaciones que ni de lejos rozan la historia, que son ya otra historia.

más

y también

febrero, 2012

Secretos

Hace algunos años escuché la historia del profesor universitario que, por descuido, explicó a un grupo de segundo curso una de sus teorías, una muy original. Los escasos alumnos que asistieron a la confidencia del profesor no entendieron nada de aquella explicación. Simplemente siguieron la indicación dada al finalizar la clase: “esto que les he dicho, que no salga de aquí”. Y en efecto, de la teoría nada se llegó a saber, tan sólo algún alumno continuó riéndose pasados los años de la severidad de tal advertencia. Algo semejante debe suceder a algunos artistas, pues guardando celosamente su trabajo, prefieren que nadie los escuche ni contemple, no vaya a ser que se conozca su secreto.