mi barco

Cráter del Monte Erebus, AntártidaCráter del Monte Erebus, Antártida

Mi barco

Mandé hacer mi barco por encargo. Sale justo ahora
de las manos de sus constructores. Ya le he reservado un lugar especial
en el puerto deportivo. Va a tener unas cuantas habitaciones
para todos mis amigos. Richard, Bill, Chuck,Toby, Jim, Hayden,
Gary, Jay, Morris y Alfredo. Todos mis amigos. Ellos saben
quienes son.
Tess, también, desde luego. No iría a ninguna parte sin ella.
Y Kristina, Ferry, Catherine, Diane, Sally, Annick, Par,
Judith, Susie, Lynne, Annie, Jane, Mona.
Doug y Amy. Son de la familia pero también amigos,
y les gusta divertirse. Habrá una habitación en mi barco
para todos ellos. ¡Hablo en serio!
También habrá sitio en mi barco para sus historias.
Para las mías y para las de mis amigos.
Para las cortas y para las que nunca se acaban. Para las reales
y las inventadas. Para las que estén escribiendo y para las que hayan acabado.
Y también para los poemas. Poemas líricos y narrativos.
Para mis amigos pintores, habrá pinturas y lienzos a bordo.
Habrá pollo frito, carne para el almuerzo, quesos, bocadillos,
pan francés. Todo lo que nos gusta a mis amigos y a mí.
También tendremos una enorme cesta de fruta, por si alguien quiere fruta.
Por si alguien quiere contar por ahí que comió una manzana
o unas uvas en mi barco. Con sólo pedirlo,
tendrán todo lo que quieran. Toda clase de soda.
Cerveza y vino, seguro. A nadie se le negará nada
en mi barco.
Saldremos del puerto soleado y a divertirse, ése es el plan.
Se trata de pasárnoslo bien todos juntos, sin más. No pensar
en esto o en aquello, lo que tenemos que hacer o lo que hemos hecho.
Habrá cañas de pesca, por si alguien quiere pescar. ¡Los peces saltan a la vista!
De hecho, podemos acercarnos a la costa un poco,
pero sin correr peligro, nada serio.
La idea es divertirnos sin llevar ningún susto.
Comeremos, beberemos y nos reiremos un montón en mi barco.
Siempre he querido hacer un viaje así,
con mis amigos, en mi barco. Si nos apetece
escucharemos a Schumann en la CBC.
Pero si no resulta, pues nada,
sintonizaremos la KRAB y escucharemos a The Who y los Rolling Stones.
Lo que les haga más felices. Puede que todos
tengan su propia radio en mi barco. Sea como sea,
nos lo pasaremos bien. La gente se va a divertir
y va a hacer lo que quiera en mi barco.

Raymond Carver, Mi barco, en Todos Nosotros, Bartleby Editores, Trad. Jaime Priede, Madrid, 2007,  pp.103-105

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