la columna

Frida Khalo- La columa rota, 1944

Frida Kahlo: La columna rota (Autorretrato), 1944

«El cuerpo es una construcción simbólica, no una realidad en sí mismo.»

David Le Breton: Antropología del cuerpo y modernidad, Buenos Aires, Nueva Visión, 2002, p. 13

No hay conclusiones definitivas sobre la utilidad de citar frases al azar de los libros. Ni nada al respecto sobre qué nos hace arrancar las flores cuando damos un paseo, si casi nunca llegamos a casa con las flores (¿y qué hacer con ellas?), si las dejamos despedazadas sólo unos metros más adelante en el mismo camino. Habitualmente extraigo frases de libros y poemas leídos y sentidos. Ha habido dos o a lo sumo tres excepciones. Plegarias atendidas, de Truman Capote. Ese comienzo es fantástico, una obra completa en sí misma, una celebración de cumpleaños con payasos y globos, en definitiva, un monstruo perfecto. Por el momento me quedo con ese párrafo absoluto (sí, me gustaría llegar a escribir un párrafo así). La otra excepción es el comienzo de Masa y poder, de Elias Canetti. Como todo libro regalado corre el peligro de recordar en exceso a la persona que regala el libro. El desenamoramiento hizo coincidir el final para persona y libro. El libro acabará teniendo una oportunidad. Creo no olvidarme ninguno más anterior al de hoy: Antropología del cuerpo y modernidad, un libro por leer, en una línea muy académica, perteneciente a una bibliografía. He perdido la costumbre de las bibliografías, apenas recuerdo qué se hace con ellas, qué hacen ellas con nosotros. Donde sólo hay nombres de autores, títulos y ediciones, veo el tiempo, las horas, los días… ¿dónde está la naciente del tiempo necesario para leer las bibliografías? Decido arrancar esa frase, con la sensación de que si el autor la avanza en las página trece, el libro girará necesariamente (con el desarrollo histórico o conceptual que convenga) hacia uno u otro costado de esa afirmación. Comienzo mi lectura imaginaria subida a la grupa de esa frase.

Dijo Benjamin que “Las citas son como salteadores de caminos que irrumpen armados y despojan de su convicción al ocioso paseante”. Hoy soy yo quien te asalto. Yo te pensaré.

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