el verso

Marrie Bot, Geliefden-Timeless Love, 2004Marrie BotTimeless Love (2004)

LA RED

Lo que sostengo, lo que no invento, lo que prometo,
lo que las palabras y las playas perpetúan
en la alegría verde del amor,
me devuelve los caminos y el comienzo,
¡es alegre comienzo!

La fauna dilacerada refugiada en el verso,
el silencio de piedra de las horas perdidas,
consienten otra vez aquella distancia
en la que encuentro el palacio de mis siete años,
y las puertas monumentales traspasadas
sólo por la infancia mortal de una belleza mortal
como Londres, de tarde, a fines de noviembre.

Lo que sostengo, lo que descubro y no invento,
lo que repito exaltadísimo,
recuerda a veces la red potente
que se deshace, sólo en apariencia,
para el que equivocadamente espera,
para quien nunca se sentó en medio del camino,
para los que no sonríen por casualidad,
y no se destruyen en un ritual necesario
como las voces puras de la media noche del mar.

Lo que sustento, lo que no invento, lo que prometo
es la alegría limpia de las lisas planicies de visiones de luz insoportable.
Lo que prometo es lo que he visto, testigo y nada más.
Canto lo que existió y existirá, gloria suprema
de los dioses, no mía.

Londres, 11.1.54

*

A REDE

O que eu sustento, o que eu não invento, o que eu prometo,
o que as palavras e as praias perpetuam
na alegria verde do amor,
devolve-me as estradas e o princípio,
o alegre princípio!

A fauna dilacerada refugiada no verso,
o silêncio de pedra das horas perdidas,
deixam outra vez aquela distância
onde encontro o palácio dos meus sete anos
e as portas monumentais ultrapassadas
só pela infância mortal duma beleza mortal
como Londres à tarde nos finais de Novembro.

O que sustento, o que eu descubro e não invento,
o que eu repito exaltadíssimo,
lembra às vezes a rede potente
que se desfaz, só na aparência,
para os que esperam duma forma errada,
para os que nunca se sentaram no meio da estrada,
para os que nunca sorriem por acaso,
e não se destroem num ritual preciso
igual às vozes puras da meia noite do mar.

O que eu sustento, o que eu não invento, o que eu prometo
é a alegria límpida das lisas
planícies de certas visões insuportáveis de luz.
O que eu prometo é o que eu vi, testemunha e nada mais.
Eu canto o que existiu e existirá, glória suprema
dos deuses e não minha.

Londres, 11.1.54

 

Alberto de Lacerda:  de Aventura, en en Antología de la poesía portuguesa contemporánea, Tomo II, Madrid, Júcar, (trad. Ángel Crespo), 1982, pp. 149-151

 

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