sensibilidad

Francis Picabia - poema diagrama de la serie Poèmes et dessins de la fille née sans mère (1918)Francis Picabia: Machines sans but (Poèmes et dessins de la fille née sans mère, 1918)

Por el contrario, los cambios históricos de la forma se convierten en sensibilidades idiosincráticas de los autores, y lo que esencialmente decide sobre su calidad es hasta qué punto funcionan como instrumentos de medición de lo exigido y de lo prohibido. Nadie ha superado a Marcel Proust en sensibilidad contra la forma de la crónica. Su obra pertenece a la tradición de la novela realista y psicológica, en la línea de su extrema disolución subjetivista, la cual, sin ninguna continuidad histórica con el escritor francés, pasa por productos como el Niels Lhyne de Jacobsen* o el Malte Laurids Brigge** de Rilke. Cuanto más estrictamente se aferra al realismo de lo externo, al gesto del “así fue”, tanto más se convierte cada palabra en un como si y más crece la contradicción entre su pretensión y el hecho de que no fue así. Justamente esta pretensión inmanente que el autor plantea como inalienable, la de que él sabe exactamente lo que pasó, es lo que se ha de probar, y la precisión hasta lo quimérico de Proust, la técnica micrológica por la que la unidad de lo vivo acaba escindiéndose en átomos, es un esfuerzo sin par del sensorio estético por producir esa prueba sin transgredir los límites que impone la forma. Él no se habría empeñado en la narración de algo irreal como si hubiera sido real. Por eso su obra cíclica empieza con el recuerdo de cómo se duerme un niño y todo el primer libro no es más que un despliegue de las dificultades que tiene el niño para dormirse cuando su bella madre no le ha dado el beso de buenas noches. El narrador instaura por así decir un espacio interior que le ahorra la salida en falso al mundo ajeno que descubriría la falsedad del tono de quien se finge familiarizado con ese mundo. El mundo es arrastrado imperceptiblemente a ese espacio interior –a esta técnica se le ha dado el nombre de monologue interieur-, y lo que ocurre en el exterior se presenta del mismo modo en que en la primera página se dice del instante del dormirse: como un trozo de interioridad, un momento de la corriente de la conciencia, protegido contra la refutación por el orden espacio-temporal objetivo cuya suspensión persigue la obra proustiana.

*Jens Peter Jacobsen (1847-1885): novelista danés que en Niels Lyhne (1880) hace una radical profesión de fe atea. [N. del T.]
**Los cuadernos de Malte Laurids Brigge (1904-1910): novela en la que Rilke establece un combate consigo mismo, con sus aspiraciones y angustias infantiles, tras el cual atravesó una crisis física y mental que él definió como un “largo período de sequedad” en lo literario. [N. del T.]

Theodor W. Adorno: La posición del narrador en la novela contemporánea, en: Notas sobre literatura, Akal, Madrid, Trad. de  Alfredo Brotons Muñoz, 2003, p. 44

las mutaciones

Erwin Blumenfeld - Double Exposure, Amsterdam, ca. 1932.jpgErwin Blumenfeld: Double Exposure (hacia 1932)

La evolución de la novela como un todo puede ser remitida a esas diferentes tentativas de creación de sistemas de referencia para los nuevos modos de producción de la subjetividad. Es interesante señalar como los sistemas de modelización de la novela están siempre, en cierta manera, relacionados con los sistemas de modelización del psiquismo. Freud siempre buscó sus referencias en la mitología antigua, sin embargo, las traducía a un cierto tipo de novela familiar mucho más próxima a la obra de Goethe, por ejemplo. No obstante, para mí, es evidente que los mayores psicoanalistas no son ni Freud, ni Lacan, ni Jung, ni nadie de ese tipo, sino gente como Proust, Kafka o Lautréamont. Estos últimos consiguieron representar las mutaciones subjetivas mucho mejor que las empresas de modelización premeditadamente científicas.

También los sistemas de modelización presentes en las concepciones de la organización de las luchas sociales están relacionados con los sistemas de modelización del psiquismo. Basta pensar en los tipos de producción subjetiva engendrados por el movimiento obrero, a través de la II Internacional, del leninismo o del maoísmo. Tal vez se trate de algo mucho menos palpitante que las expresiones ficcionales del sentimiento, pero sin duda alguna nos remiten a un modo de expresión que no tiene nada que ver con referirse directamente a la evolución de la subjetividad burguesa.

Félix Guattari, Suely Rolnik: Micropolítica. Cartografías del deseo, Traficantes de sueños, Madrid, 2006, Trad. de Florencia Gómez, p.51

concesiones

Vasily Kandinsky - Zwei Reiter vor Rot, Two Riders Before Red (1913)Vasily Kandinsky: Zwei Reiter vor Rot, Two Riders Before Red (1913)

La naturaleza no regala nada, pero presta,

y, siendo libre, presta a aquellos que son libres.

Entonces, hermoso avaro, ¿por qué abusas

de las generosas concesiones que te dan para dar?

Usurero infructuoso, ¿para qué empleas

semejante suma de sumas, si no logras vivir?

Shakespeare, citado en Arturo Carrera: Potlatch, Amargord, Madrid, 2010, p.125

un lenguaje

Tiziano - The Death of Actaeon (1559–1575)Tiziano: La muerte de Actaeon (1559–1575)

El síntoma se convierte por lo tanto en signo bajo una mirada sensible a la diferencia, a la simultaneidad, o la sucesión, y a la frecuencia. Operación espontáneamente diferencial, consagrada a la totalidad y a la memoria, calculadora también; acto que por consiguiente reúne, en un solo movimiento, el elemento y el vínculo de los elementos entre sí. En que no hay, en el fondo sino el análisis que Condillac puso en práctica en la percepción médica. Aquí y allá no se trata simplemente de “¿componer y descomponer nuestras ideas para hacer diferentes comparaciones de ellas y para descubrir por este medio las relaciones que ellas tienen entre sí y las nuevas ideas que pueden producir?” (15). El análisis y la mirada clínica tienen también este rasgo común de no componer y descomponer, sino para sacar a la luz un orden que es el natural mismo: su artificio es no operar más que en el acto que restituye desde lo originario: “Este análisis es el verdadero secreto de los descubrimientos porque nos hace remontar al origen de las cosas” (16). Para la clínica, este origen es el orden natural de los síntomas, la forma de su sucesión o de su determinación recíprocas. Entre signo y síntoma, hay una diferencia decisiva que no adquiere valor sino sobre el fondo de una identidad esencial: el signo es el síntoma mismo, pero en su verdad de origen. Por último, en el horizonte de la experiencia clínica, se dibuja la posibilidad de una lectura exhaustiva, sin oscuridad ni residuo: para médicos cuyos conocimientos fueran llevados “al más alto grado de perfección, todos los síntomas podrían convertirse en signos” (17): todas las manifestaciones patológicas hablarían un lenguaje claro y ordenado. Se estaría por último al mismo nivel que esta forma serena y realizada del conocimiento científico de la cual habla Condillac, y que es “lengua bien hecha”.

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(15) Condillac, Essai sur l’origine des connaissances humaines, p. 109
(16) Condillac, íbid.
(17) Demorcy-delettre, Essai sur l’analyse appliquée au perfectionnement de la médicine (París, 1810), p. 102

Michel Foucault: 2. La intervención de una conciencia es lo que transforma el síntoma en signo, del capítuloVI. Signos y casos,  en El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica, Siglo XXI, Madrid, trad. de Francisca Perujo, 2007, pp. 127-128

la lucha

Dora Maar - Profile with Hat, ca. 1930Dora Maar: Perfil con sombrero (hacia 1930)

No se trata aquí de una renovación técnica del lenguaje, sino de su completa movilización al servicio de la lucha o el trabajo; en todo caso, al servicio del cambio de la realidad, no de su descripción.

Walter Benjamin (refiriéndose a Scheerbart): Experiencia y pobreza, en Obras, libro II/vol.1, Abada, Madrid, Trad. de Jorge Navarro Pérez, 2010, pp.219-220