recompensa

Robert Rauschenberg - White Painting (1951)Robert Rauschenberg: White Painting (1951)

La vida propia de los libros no es idéntica con el sujeto que se figura disponer de ella. Una prueba drástica de esto constituyen lo que se pierde del que se presta, lo que aporta el que se toma prestado. Pero esa vida tiene también una relación oblicua con su interiorización, con lo que en el conocimiento se figura el propietario poseer de la disposición o del llamado curso del pensamiento. Una y otra vez se burla de él en sus errores. Las citas que no se comprueban en el texto rara vez son exactas. Por eso la adecuada con los libros sería una relación de espontaneidad, que se sometiera a la voluntad de la segunda y apócrifa vida de los libros, en lugar de empeñarse en la primera, que en la mayoría de las ocasiones no es más que la arbitraria elaboración del lector. Quien es capaz de tal espontaneidad en la relación con los libros recibe no pocas veces lo buscado como recompensa inesperada. Las referencias más afortunadas suelen ser las que se sustraen a la búsqueda y se ofrecen por gracia. Todo libro que vale algo juega con su lector. Buena lectura sería aquella que adivinara las reglas que observa y se acomodara a ellas sin violencia.

Theodor W. Adorno: Chifladuras bibliográficas, en Notas sobre literatura, Akal, Madrid, Trad. de Alfredo Brotons Muñoz, 2003, p. 337

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