soliloquio

Remedios Varo- Rompiendo el Círculo Vicioso, 1962Remedios Varo: Rompiendo el Círculo Vicioso (1962)

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Un motivo por el que Cervantes necesita que a don Quijote le acompañe un Sancho Panza en sus viajes es que el caballero debe tener a alguien con quien hablar. Cuando don Quijote envía a Sancho a buscar a Dulcinea y se queda solo durante el primer periodo largo de la novela, «no piensa», tal como ahora entenderíamos el término. Habla en voz alta, monologa.

La novela empieza en el teatro, y la caracterización novelística empieza cuando el soliloquio va hacia el interior. El soliloquio, a su vez, tiene su origen en la plegaria, como podemos ver por la tragedia griega o por el canto V de la Odisea, o por los Salmos, o por los cantos de David al Señor en Samuel 1 y 2. Los héroes y heroínas de Shakespeare todavía usan el soliloquio para invocar a los dioses, aunque no para rezarles: «Venid a mí, espíritus, quitadme el sexo», «¡Soplad, vientos, hasta agrietar los carrillos!» y así sucesivamente. El actor se acerca a la parte delantera del escenario y dice lo que piensa al público, que es tanto Dios como los espectadores en sus asientos. Los novelistas del siglo XIX como Charlotte Brontë y Thomas Hardy continuaron describiendo a sus personajes como si «monologaran», hablando consigo mismos.

James Wood: Los mecanismos de la ficción, Taurus, Barcelona, Trad. de Ana Herrera, 2016, p.127

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