presente

Henri de Toulouse-Lautrec: La Blanchisseuse (1886)

Lo que de mí supiste
no fue más que el revoque,
la túnica que envuelve
nuestra humana ventura.

Y quizá más allá del tejido
estaba el azul tranquilo;
vedaba el límpido cielo
sólo un sello.

O en verdad era la extravagante
mutación de mi vida,
el abrirse de una ardiente
gleba que nunca veré.

Quedó, pues, esta corteza
como mi sustancia verdadera;
el fuego que no se apaga
para mí se llamó: la ignorancia.

Si veis una sombra, no es
una sombra: yo soy.
Si pudiera desprenderla de mí,
ofrecérosla como presente.

*

Ciò che di me sapeste
non fu che la scialbatura,
la tonaca che riveste
la nostra umana ventura.

Ed era forse oltre il telo
l’azzurro tranquillo;
vietava il limpido cielo
solo un sigillo.

O vero c’era il falòtico
mutarsi della mia vita,
lo schiudersi d’un’ignita
zolla che mai vedrò.

Restò così questa scorza
la vera mia sostanza;
il fuoco che non si smorza
per me si chiamò: l’ignoranza.

Se un’ombra scorgete, non è
un’ombra – ma quella io sono.
Potessi spiccarla da me,
offrirvela in dono.

Eugenio Montale: Huesos de sepia, Igitur, Montblanc, Trad. de Carlo Frabetti, 2000, pp. 60-61

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