el sonido de las palabras

Max Ernst: The Entire City (hacia 1935)

LA HOGUERA

A veces había una hoguera y yo me adentraba en ella
y salía ileso de ella y seguía mi camino,
y para mí era otra cosa más que había hecho.
Lo de apagar la hoguera se lo dejaba a los otros,
que se apresuraban hacia el tempestuoso humo con escobas
y mantas para sofocar las llamas. Cuando habían terminado,
se apiñaban para hablar de lo que habían visto:
la suerte que habían tenido al ver el fulgor del calor,
el sonido de las cenizas como un siseo o, mejor aún, al haber conocido la fragancia
del papel quemado, el sonido de las palabras que exhalaban el último suspiro.

*

FIRE

Sometimes there would be a fire and I would walk into it
and come out unharmed and continue on my way,
and for me it was just another thing to have done.
As for putting out the fire, I left that to others
who would rush into the billowing smoke with brooms
and blankets to smother the flames. When they were through
they would huddle together to talk of what they had seen—
how lucky they were to have witnessed the lusters of heat,
the hushing effect of ashes, but even more to have know the
fragrance
of burning paper, the sound of words breathing their last.

Mark Strand: Hombre y camello. Poemas, Visor, Madrid, 2010, Trad. de Dámaso López García, pp. 36-37

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