mapa

Gego (Gertrud Goldschmit): Sin título (1968, tinta sobre papel)

Mañana

Bella es la tierra
bellas son las nubes
bello es el día
y muy intenso es el amanecer

así cantaba un hombre mirando hacia abajo, a la ciudad,
donde humeaba una batería de cien chimeneas.

Y el pan en la mesa era un secreto,
al verlo palpitaba la frente
el hombre levantó alto el brazo
y entre risas bailaba alrededor en camiseta.

El sabor del pan recuerda la luz del sol
al comerlo, el pan puede proyectar rayos
al ir al trabajo el hombre sintió el amor
y habló de él a las piedras de la calle.

Amo la materia que sólo es un espejo que gira.
Amo el movimiento de mi sangre, única razón del mundo.
Creo en la destructibilidad de todo lo que existe.
Para no perderme, tengo en la mano un lívido mapa de venas.

Czeslaw Milosz: De Poema sobre el tiempo congelado (1933) y Poemas dispersos (1930-1936), en Tierra inalcanzable, Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2011, Trad. de Xavier Farré, p. 45

os argumentos

Helene Schjerfbeck: La costurera (1905)

“Le vent se lève. Il faut
tenter de vivre… ”
Paul Valéry

Revisando os danos

A man dereita á dereita do corpo
a man esquerda á esquerda.
En plenas facultades,
teño a cabeza no centro do mundo
e voulle cambiando os argumentos
ós meus soños escasos e prudentes.

nadal, 94

Lois Pereiro: Poesía última de amor e enfermidade 1992-1995, Edicións Positivas, Santiago de Compostela, 2010, pp. 22-23

 

caracteres

Dod Procter: Morning (1926)

De cualquier modo, todas las realidades y las fantasías pueden cobrar forma sólo a través de la escritura, en la cual exterioridad e interioridad, mundo y yo, experiencia y fantasía aparecen compuestas de la misma materia verbal; las visiones polimorfas de los ojos y del alma se encuentran contenidas en líneas uniformes de caracteres minúsculos o mayúsculos, de puntos, de comas, de paréntesis; páginas de signos alineados, apretados como granos de arena, representan el espectáculo abigarrado del mundo en una superficie siempre igual y siempre diferente, como las dunas que empuja el viento del desierto.

Italo Calvino: Visibilidad, en Seis propuestas para el próximo milenio, Siruela, Madrid, 2010, Trad. de Aurora Bernárdez y César Palma, p.104

 

descanso

Louise Bourgeois: Le Lit, Gros Édredon, Bleu (1997)

SIN TÍTULO…

Ven, déjame cerrar en silencio la puerta.
Fue duro el día. Es mejor que quede fuera.
Deja sólo que caiga la lluvia mansamente,
somos dos, ¿qué podría sucedernos?

Deja que otros deliren por fulgores de estrellas,
yo ya celebro cómo cae la luz de la lámpara.
¿Crees pues, finalmente, que la distancia nunca
mantiene sus promesas?

¿Te dolió? ¿es que nos ha cambiado el otoño?
Sí, nuestros sueños se mustian con el tiempo,
y con la realidad se va una conformando
si es que por los años transita honestamente.

…¡Qué calma! Si callamos sólo se oye el reloj.
Ante nuestra ventana susurra el único árbol.
Y, si alguien en el patio escucha atentamente,
suena a lo lejos como si tocaran a Chopin.

¡Qué tontería, no! Sólo se me ha ocurrido.
(¡Nada de, como dices, «caer» en lo romántico!)
Seguro que será la orquesta cursi
del Gran Hotel Atlántico aquí al lado.

Ah, no acudiste con pasos nerviosos
de un lado a otro. Y me dejaste sola.
Si las dos que hay en mí ya no se pelearan,
me callaría ahora, me acercaría a ti.

Deja que salga por el albañal la noche.
Un niño nos diría: «¡No lo hagas más!».
Estoy tan harta de esta vida pequeña
y no tengo descanso ni para descansar…

Mascha Kaléko: Tres maneras de estar sola, Renacimiento, Salamanca, Trad. de Inmaculada Moreno, 2012, pp. 103-105