los sueños

Kristina Haydamaka

CAMBIO DE DÉCADA

 

Vayamos al grano:
el desenlace de la década del 70 puede depender de
cómo maneje la izquierda su desencanto.

Sólo si tiempo de cosecha es un tiempo en que los frutos se muestran esquivos
podré hablar de la década del 70 como tiempo de cosecha.
Si existen decenios que mueren con su utopía, como el de los años 20,
temo que el decenio del 60 fue uno de ellos.

Hay motivos para sospechar que nuestra civilización
ha descubierto una nueva solución del tipo “use y tire”,
de lo que Marx después de la Comuna de París llamó la cuestión vital:
deshacerse de los montones de cadáveres asesinados.

Tú, cuyo corazón está con la izquierda: ella necesita tu sensatez.
Repite los hechos, tu parte de los hechos.
Repite los sueños, tu parte de los sueños.
Repite las palabras en el lenguaje clandestino.

Hay decenios en los que sólo se puede sobrevivir, como los años 30
o los años 50. Entonces hasta los mismos sueños
pueden ser como una nube nocturna cubierta de hielo.

De Sju ord påtunnelbanan, 1971.

Karl Vennberg, en Poesía Sueca Contemporánea, Ediciones Litoral, Málaga, Trad. de Francisco J. Uriz, 1990, pp.185-186

exactamente

John William Godward: Ancient Pastimes, detalle (1916)

RECONOCIMIENTO

Si supiera exactamente cómo

De su rama la hoja crece,

Callaría por toda la eternidad: pues ya sabría lo suficiente.

*

ERKENNTNIS

Wüßt ich genau, wie dies Blatt aus seinem Zweige herauskam,

Schwieg ich auf ewige Zeit still: denn ich wüßte genug.

 

Hugo von HofmannsthalPoesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, p. 131

siempre

Man Ray. Abat-jour (1919-1959)

. . . Un grito en medio de la multitud,
Mi propia voz, sonora, arrolladora y definitiva.

Venid, hijos míos,
Venid, mis muchachos y muchachas, mis mujeres, parientes y amigos íntimos,
El músico muestra ahora su nervio . . . ha practicado el preludio en sus flautas interiores.

¡Acordes fácilmente escritos con ágiles dedos! Siento la resonancia de su clímax y de su final.

Mi cabeza gira sobre mi cuello,
Resuena la música, pero no de órgano . . . la gente me rodea, pero no los conozco.

Siempre la tierra dura y resistente,
Siempre los comilones y bebedores . . . siempre el sol naciente y poniente . . . siempre el aire y las continuas mareas.
Siempre yo y mis vecinos, amables, perversos y reales,
Siempre la vieja pregunta sin respuesta . . . siempre esa espina en el pulgar, ese aliento de envidias y de sed,
¡Siempre la burla del chismoso!, hasta que descubrimos dónde se oculta el astuto y lo forzamos a salir;
Siempre el amor . . . siempre el sollozante fluir de la vida,
Siempre el vendaje bajo la barbilla . . . siempre el caballete de la muerte.

Por todas partes los que caminan con monedas en los ojos,
Para aplacar la voracidad del vientre, se alimentan libremente del cerebro,
Toman, compran o venden entradas, pero ni una sola vez van a la fiesta,
Son muchos los que sudan, aran, trillan y reciben luego la paja en pago,
Y son pocos los que poseen, no hacen nada y reclaman continuamente el trigo.

Ésta es la ciudad . . . y yo soy uno de sus ciudadanos;
Todo lo que le interesa a los demás me interesa . . . la política, la iglesia, la prensa y las escuelas,
Las sociedades de beneficiencia, mejoras, bancos, tarifas, vapores, fábricas, mercados.
Surtidos, tiendas, bienes muebles e inmuebles.

Los llorones y charlatanes con levita y cuello de pajarita . . . sé muy bien quiénes son . . . y que no son gusanos ni pulgas,
Reconozco los dobles de mí mismo bajo el disfraz de estos labios arañados y piernas de alambre.

El más débil y el más superficial es inmortal conmigo,
Lo que hago y digo ellos lo harán igualmente,
Cada pensamiento que se agita en mí, el mismo se agita en ellos.

Conozco perfectamente bien mi propio egoísmo,
y conozco mis palabras omnívoras, pero no puedo dejar de decirlas,
Y quisiera llevarte, quienquiera que seas, a mi propio nivel.

Mis palabras son palabras que preguntan y hablan de realidad;
Este libro impreso y encuadernado . . . pero, ¿y el impresor y el muchacho de la imprenta?
Y la dote y los acuerdos matrimoniales . . . pero, ¿y el cuerpo y la mente del novio y los de la novia?
El panorama del mar . . . pero, ¿y el mar mismo?
Las fotografías bien tomadas . . . pero, ¿y tu mujer o tu amigo fuertemente apretados en tus brazos?
La flota de buques de pasajeros y todas las mejoras modernas . . . pero, ¿y la astucia y el coraje del almirante?
Los platos, el precio y los muebles . . . pero, ¿el huésped y la huésped y la mirada de sus ojos?
El cielo allá arriba . . . pero, ¿y aquí, en la casa de al lado o al otro lado de la calle?
Los santos y los sabios de la historia . . . pero, ¿y tú mismo?
Los sermones, doctrinas y la teología . . . pero, ¿y el cerebro humano y lo que llamamos razón, lo que llamamos amor, lo que llamamos vida?

 

*

 

A call in the midst of the crowd,
My own voice, orotund sweeping and final.

Come my children,
Come my boys and girls, my women and household and intimates,
Now the performer launches his nerve . . . he has passed his prelude on the reeds within.

Easily written loosefingered chords! I feel the thrum of your climax and close.

My head evolves on my neck,
Music rolls, but not from the organ . . . folks are around me, but they are no household of mine.

Ever the hard unsunk ground,
Ever the eaters and drinkers . . . ever the upward and downward sun . . . ever the air and the ceaseless tides,
Ever myself and my neighbors, refreshing and wicked and real,
Ever the old inexplicable query . . . ever that thorned thumb-that breath of itches and thirsts,
Ever the vexer’s hoot! hoot! till we find where the sly one hides and bring him forth,
Ever love . . . ever the sobbing liquid of life,
Ever the bandage under the chin . . . ever the trestles of death.

Here and there with dimes on the eyes walking,
To feed the greed of the belly the brains liberally spooning,
Tickets buying or taking or selling, but in to the feast never once going,
Many sweating and ploughing and thrashing, and then the chaff for payment receiving,
A few idly owning, and they the wheat continually claiming.

This is the city . . . and I am one of the citizens;
Whatever interests the rest interests me . . . politics, wars, markets, newspapers, schools,
Benevolent societies, improvements, banks, tariffs, steamships, factories, markets,
Stocks and stores and real estate and personal estate.

They who piddle and patter here in collars and tailed coats . . . I am aware who they are . . . and that are not worms or fleas,
I acknowledge the duplicates of myself under all the scrape-lipped and pie-legged concealments.

The weakest and shallowest is deathless with me,
What I do and say the same waits for them,
Every thought that flounders in me the same flounders in them.

I know perfectly well my own egotism,
And know my omnivorous words, and cannot say any less,
And would fetch you whoever you are flush with myself.

My words are words of a questioning, and to indicate reality;
This printed and bound book . . . but the printer and the printing-office boy?
The marriage estate and settlement . . . but the body and mind of the bridgeroom? also those of the bridge?
The panorama of the sea . . . but the sea itself?
The well-taken photographs . . . but your wife or friend close and solid in your arms?
The fleet of ships of the line and all the modern improvements . . . but the craft and pluck of the admiral?
The dishes and fare and furniture . . . but the host and hostess, and the look out of their eyes?
The sky up there . . . yet here or next door or across the way?
The saints and sages in history . . . but you yourself?
Sermons and creeds and theology . . . but the human brain, and what is called reason, and what is called love, and what is called life?

 

Walt Whitman: Canto a mí mismo, parte 42, en Hojas de hierba, Alianza editorial, Madrid, Trad. de Manuel Villar Raso, 1995, 174-179

 

 

osamenta

Frederick Amat. Escenarios (1994-2007)

A B.

Osamenta

Lo invertebrado es lo insensato.

Ya llega la noche haciendo crujir sus huesos al sentarse
al ponerse de cuclillas
guarda los cuchillos debajo del agua.

El corazón tiembla a oscuras en el piso de arriba
se oye un grito que despierta a los vecinos.

Este niño tiene miedo al agua
–mira cómo tiembla–
la arena y el agua clavada en la garganta.

¿Cuál es la noche que se esconde en tu sábana?

Noelia Pena, 2015

pasar

HORST P. HORST. Edith Sitwell, New York, 1948

PASAR

Será un breve pasar entre la ceniza y el viento.
Una suave tentativa, un tenue soplo
a las puertas del silencio. Una pérdida
de todo, del propio sentido y del deseo.
Ser nada pero habitar el instante y sus murmullos
en la infinita dispersión. Entre ruinas,
en los confines de una tierra cenicienta
donde las nubes y los árboles se confunden,
todo tiene sabor a destino y a principio,
a plenitud o nada. Y la palabra vibra
silenciosa, unánime, casi ebria
de un dios vegetal entre cigarras.
El mar ya centellea. El exilio casi cesa.
Lo que es breve perdura en grávida levedad.

*

PASSAGEM

Será uma breve passagem entre a cinza e o vento.
Uma suuave tentativa, um ligeiro sopro
às portas do silêncio. Uma perda
de tudo, do própio sentido e do desejo.
Ser nada mas habitar o instante e os seus murmúrios
na infinita dispersão. Entre ruínas,
nos confins de uma terra acinzentada
em que as nuvens e as árvores se confundem,
tudo tem sabor a destino e a princípio,
a plenitude ou nada. E a palavra vibra
silenciosa, unânime, quase ébria
de un deus vegetal entre cigarras.
O mar xintila já. O exílio quase cessa.
O que breve perdura em grávida leveza.

António Ramos Rosa: Facilidad del aire, ediciones del oriente y del mediterráneo, Madrid, trad. de Clara Janés, 1998, pp.18-19

coiraza

Albert Lynch: Jeanne d’Arc (1903)

coiraza

co tempo
unha vaise convencendo
de non estar feita
para estas cousas
faise forte
arma a súa coiraza
deféndese das arremetidas
dos malvados
das feridas
xa non agarda finais felices
nin bicos con fundido en negro
nin apertas de madrugada

mais de golpe
chegas ti
sen avisares

e a miña coiraza na tinturaría

non sei se terei coraxe abonda
amor
para quererte

apértasme no medio da noite
a min
que nin sequera
sei anoar ben os cordóns
dos zapatos

a dureza levoume
a engano

unha cae na conta
ao final
unha cae na conta
o corazón bate
trémenme as mans

ao final caio na conta

coraxe nunca foi sinónimo de coiraza

Noelia Pena, 2009

inconmensurable balea

Bianca de Vilar. Journey

 

(E todo por facer da vida unha dose indolora verdadeira existencia, co seu sol e a súa sombra. E do Soño Eterno, do “Big Sleep”, outro máis pequeno…)

IF I DIE BEFORE I WAKE…

O pasado apodrece baixo terra
e o presente non flúe,
é un río morto.

Pero esta vez non haberá resurrección
e o futuro é por forza alleo a min.

Lois Pereiro (nadal, 92)

Inconmensurable balea

É si alleo, alleo coma o son as bolsas do Gadis, que fixeron súa a celebración do teu falecemento, bolsas de plástico, moitas das cales acabarán no estómago dunha balea. Dígome por forza non gastes tanto plástico, aprovéitao. Balea, balea, balea. Estómago dunha balea. E non o gasto. Mais cando esas bolsas cheguen ao estómago da balea atoparante a ti dentro. Estarás alí, se cadra encartando bolsas de plástico tremando da man dun neno, dous nenos, cantos nenos, que xogan ao lazo coas bolsas de plástico, esa sensación de quedarse namais un segundo sen alento antes de recuperalo e ás veces falla ese alento, ese segundo, quita daí todas esas bolsas de plástico, arrédaas de min, deixa que eu che axudo. O pasado apodrece e o futuro. Que futuro é este dentro dunha balea de plástico? O estómago cheo de rapaces devorados.

If I die before I Wake… Non te enterarás de nada, non saberás como son os teus sepelios, como moitos e moitas din que che queren, que che quixeron. E eu non sabía quen eras. Merquei os teus libros porque sabía que tiña que facelo. Onde nacen esas obrigas con quen un non sabe quen é, de quen un non sabe qué é agás unha bolsa de plástico que se levanta co vento? Quizais algunha levantouse co vento e foi alto o vento como son as veces as mans, tamén de plástico coas que se serve a verdura e máis os pementos e máis as cenorias. Esas mans de plástico ás veces na rotonda fan danzas macabras, mans invisibles de plástico izadas ao ceo, que tamén é outro río morto. Mais a túa bolsa de plástico tiña un nome, tiña una cara, tiña o teu rostro, unha data ao principio, unha data ao final, todo moi ben reglamentado. Ahí estaba todo, todo o que era propicio. Uns cantos versos. Na radio unha nena, unha nena pequena, quen o diría, lería algún daqueles versos, versos que son por forza fortes de máis para que unha nena poidera lelos, e por iso foi necesario que os lera unha nena. Quen sabe, que espanto. Segues a facer e desfacer nós nas bolsas de plástico dentro da balea, arredando os nenos. Fálalles aos nenos, non deixes que xoguen coa bolsa de plástico. Que só recorten os versos. Recortade só os versos. Non xoguedes ao último alento. A ese non. Que non sexa río morto río que non flúa morto que non sexa morto río o río río.

Noelia Pena, abril 2017