alma mía

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Yo soy, ¿no escuchas ya, tú, tan miedoso,
cómo me estrello en ti con todos mis sentidos?
Mis sentimientos, que encontraron alas,
circundan de blancura tu gran rostro.
¿No ves el alma mía, qué cerca está de ti,
en traje de silencio?
¿Acaso no madura mi plegaria de mayo,
en tu mirada, como sobre un árbol?
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Si eres tú el soñador, yo soy tu sueño.
Si quieres vigilar, yo soy tu voluntad,
y me hago poderoso sobre magnificiencias
y hasta me redondeo como estelar silencio
sobre la gran ciudad, peregrina, del tiempo.
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Rainer Maria Rilke: El libro de horas, fragmento del Libro Primero. El libro de la vida monástica (1899), Hiperión, Madrid, Trad. de Federico Bermúdez-Cañete, 2014, p.41