respiración

Angel Acosta León, Sueños de bailarina (1962)Ángel Acosta León: Sueños de bailarina (1962)

SÍLABA A SÍLABA

He aquí sílaba a sílaba de un color perverso
al tiempo casi desnudo para llevar a la boca

Como si fuera mía la respiración del trébol
alcanzo el límite del agua

Habito donde el aire duele
…………………………………….las propias manos encendidas.

*

SÍLABA A SÍLABA

Eis sílaba a sílaba de uma cor perversa
o tempo quase nu para levar à boca

Como se fora minha a respiração do trevo
alcanço a linha de áuga

Habito onde o ar dói
…………………………….as própias maos acesas.

 

Eugénio de Andrade: de Víspera del agua, en Antología de la poesía portuguesa contemporánea, Tomo II, Madrid, Júcar, trad. Ángel Crespo, 1982, pp.-52-53

eternidad

Helena Almeida. “Desenho”, 1999Helena Almeida, Desenho (1999)

OCUPACIONES VERANIEGAS

Por fin dispongo de tiempo, hasta dispongo de todo el tiempo, puedo hacer lo que quiera de mis días, por ejemplo, tumbarme al sol y aguardar la llegada de las hormigas. No pueden tardar, y cuando lleguen aquí me encuentran, a mí que soy vacilación. O lo que quede de mí, buenas noches, unas sandalias, unas gafas, algunas sílabas casi de vidrio. Tengo que pensar en lo que diré a criaturas tan susceptibles; sería de mal gusto distraerlas de sus ocupaciones, les hablaré del trigo rojo de Hungría, a veces casi violeta, de los cardos de Epidauro rastreando en la tierra, en busca del corazón del agua. Pero cuando me volví para seguir el vuelo de un pájaro, me di cuenta de que el tiempo había cambiado, las hormigas no vendrían ya. En efecto, el sol se había nublado, la lluvia no tardaría, torrencial. ¿Y ahora, quién te ayudará a soportar la eternidad?

OCUPAÇÕES DE VERÃO

Finalmente disponho de tempo, disponho mesmo do tempo todo, posso fazer o que quiser dos meus dias, por exemplo, estender-me ao sol e aguardar a chegada das formigas. Não podem tardar, e quando chegarem já aqui me encontram, a mim, que sou vacilação, ou o que restar de mim, boa-noite, umas sandálias, uns óculos, algumas sílabas quase de vidro. Tenho de pensar no que direi a criaturas tão susceptíveis; seria de mau gosto distraí-las das suas ocupações, falar-lhes-ei do trigo vermelho da Hungria, às vezes quase violeta, dos cardos de Epidauro rastejando na terra, à procura do coração da água. Mas quando me voltei para seguir o voo de um pássaro, apercebi-me que o tempo mudara, as formigas já não viriam. Com efeito o sol escurecera, a chuva não tardaria, torrencial. Quem me ajudará agora a rilhar a eternidade?

Eugénio de Andrade:  de Memoria de otro río (1978), en en Antología de la poesía portuguesa contemporánea, Tomo II, Madrid, Júcar, (trad. Ángel Crespo), 1982, pp. 56-57