líneas

Playa del Lido, Venecia 2007

Playa del Lido, Venecia (Fotografía: Félix Hangelini, 2007)

LÍNEAS

Sobre líneas trazadas sin objeto
sobre el papel; sobre páginas de líneas.

Ennoblecida por un trazo de tinta, una línea fina, una línea, donde ya nada apesta

No para explicar, no para exponer, ni en terrazas ni monumentalmente

Sino más bien como en el Mundo hay anfractuosidades, sinuosidades, como hay perros vagabundos

una línea, una línea, más o menos una línea…

En fragmentos, en comienzos, tomada por sorpresa, una línea, una línea…
…una legión de líneas

Alevines del agua nueva de un sentimiento que despunta, habla, ríe, rapta o que ya por momentos apuñala

Escapadas de prisiones heredadas, llegando no para definir, sino para indefinir, para pasar el rastrillo, para volver a hacerse la rabona, líneas, por aquí y por allá, líneas,

Descendientes, zigzagueantes, sumergiéndose para soñadoramente, para distraídamente, para múltiplemente… en deseos que se estiran, que liberan.

Restos sin escolta, lo real limpiado de minas,
Ratón del recuerdo perfilándose indefinidamente en el horizonte de la página,
o bien trazados leves de incierto futuro.

De ninguna lengua, la escritura –
Sin pertenencia, sin filiación
Líneas, solamente líneas.

Henri Michaux: Líneas, de Momentos (1973), en Antología poética 1927-1986 (trad. Silvio Mattoni), Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, p. 215.

*

LIGNES

Sur des lignes tracées sans but

sur le papier ; sur des pages de lignes.

Ennoblie par une trace d’encre, une ligne fine, une ligne, ou plus rien ne pue

Pas pour expliquer, pas pour exposer, pas en terrasses, pas monumentalement

Plutôt comme par le Monde il y a des anfractuosités, des sinuosités, comme il y a des chiens errants

une ligne, une ligne, plus ou moins une ligne…

En fragments, en commencements, prise de court, une ligne, une ligne…
… une légion de lignes

Alevins de l’eau nouvelle d’un sentiment qui point, parle, rit, ravit ou qui déjà par moments poignarde

Échappées des prisons reçues en héritage, venues non pour définir, mais pour indéfinir, pour passer le râteau sur, pour reprendre l’école buissonnière, lignes, de-ci de-là, lignes,

Dévalantes, zigzagantes, plongeantes pour rêveusement, pour distraitement, pour multiplement… en désirs qui s’étirent, qui délivrent.

Débris sans escorte, le réel déminé,
Souris du souvenir indéfiniment se profilant à ‘horizon de la page,
ou bien tracés légers d’avenir incertain.

D’aucune langue, l’écriture —
sans appartenance, sans filiation
Lignes, seulement lignes.

reaparecerá

Henri Michaux

El pájaro que se pierde

Aquel está en el día en que aparece, en el día más blanco. Pájaro.

Aletea, se vuela. Aletea, se pierde.

Aletea, reaparece.

Se posa. Y después no está más. Con un batir de alas se ha perdido en el espacio blanco.

Así es mi pájaro familiar, el pájaro que acude a poblar el cielo de mi pequeño patio. ¿Poblar? Ya se advierte cómo…

Pero me quedo en el lugar, contemplándolo, fascinado por su aparición, fascinado por su desaparición.

Henry Michaux, La vida en los pliegues (1949)

en Antología poética 1927-1986 (trad. Silvio Mattoni),

Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, p.140.


*

L’oiseau qui s’efface

Celui-là, c’est dans le jour qu’il apparaît, dans le jour le plus blanc. Oiseau.

Il bat de l’aile, il s’envole. Il bat de l’aile, il s’efface.

Il bat de l’aile, il réapparaît.

Il se pose. Et puis il n’est plus. D’un battement il s’est effacé dans l’espace blanc.

Tel est mon oiseau familier, l’oiseau qui vient peupler le ciel de ma petite cour. Peupler ? On voit comment…

Mais je demeure sur place, contemplant, fasciné par son apparition, fasciné par sa disparition.



antología poética de Henri Michaux

otros pájaros

Etapas, Henri Michaux

 


Etapas

Antes tenía mi desgracia. Los dioses malignos me la quitaron. Pero entonces dijeron: “En compensación, vamos a darle algo. ¡Sí, sí! Es absolutamente preciso que le demos algo.”
Y al principio, yo no vi más que ese algo y estaba casi contento. Sin embargo me habían quitado mi desgracia.
Y como si eso no bastara, me dieron un balancín. Y yo, que había dado tantos pasos en falso, me puse contento; en mi inocencia, me puse contento. El balancín era cómodo, pero saltar se volvió imposible.
Y como si eso no bastara, me quitaron mi martillo y mis herramientas. El martillo fue reemplazado por otro más liviano, y éste a su vez por otro más liviano todavía, y así sucesivamente, y mis herramientas desaparecieron una tras otra, incluso los clavos. Cuando pienso en la manera en que lo hicieron, todavía hoy me quedo boquiabierto.
Luego me quitaron mis trapos, mis botellas rotas, todos los residuos.
Entonces, como si eso no bastara, me quitaron mi águila. El águila tenía la costumbre de posarse sobre un viejo árbol seco. Y lo arrancaron para plantar árboles verdes y vigorosos. El águila no regresó.
Y se llevaron además mis chispazos.
Me arrancaron las uñas y los dientes.
Me dieron un huevo para empollar.