cuerpo

Fotografía: Jo Spence

It is the body that is the hero, not science, not
antibiotics… not machines or new devices.
… The task of the physician today is what it
always has been, to help the body do what it
has learned so well to do on its own during its
unending struggle for survival –to heal itself.
It is the body, not medicine, that is the hero.

R. Glasser, M.D.

[Es el cuerpo el héroe, no la ciencia, no los antibióticos… no las máquinas o los nuevos instrumentos. … La tarea del médico es hoy como ha sido siempre, ayudar al cuerpo a hacer lo que tan bien ha aprendido a hacer por sí mismo a lo largo de su lucha inacabada por sobrevivir -curarse a sí mismo. Es el cuerpo, no la medicina, el héroe.]

síntoma

Günter Brus — Self-Painting, Self-Mutilation (1965)
Günter Brus:  Self-Painting, Self-Mutilation (1965)

Igualmente, el escritor como tal no está enfermo, sino que más bien es médico, médico de sí mismo y del mundo. El mundo es el conjunto de síntomas con los que la enfermedad se confunde con el hombre. La literatura se presenta entonces como una iniciativa de salud: no forzosamente el escritor cuenta con una salud de hierro (…),  pero goza de una irresistible salud pequeñita producto de lo que ha visto y oído de las cosas demasiado grandes para él, demasiado fuertes para él, irrespirables, cuya sucesión le agota, y que le otorgan no obstante unos devenires que una salud de hierro y dominante haría imposibles. [7] De lo que ha visto y oído, el escritor regresa con los ojos llorosos y los tímpanos perforados. ¿Qué salud  bastaría  para  liberar la vida allá donde esté encarcelada por y en el hombre, por y en los organismos y los géneros? Pues la salud pequeñita de Spinoza, hasta donde llegara, dando fe hasta el final de una  nueva visión a la cual se va abriendo al pasar.

[7] Sobre la literatura como problema  de salud, pero para aquellos que carecen de ella o que sólo cuentan  con una  salud  muy frágil, vid. Michaux, posfacio  a «Mis propiedades»,  en La nuit remue, Gallimard. Y Le Clézio, Haï, pág. 7: «Algún día, tal vez se sepa que no había arte, sino sólo medicina

Deleuze, G.: Crítica y clínica, Anagrama, Madrid, Barcelona, 1996, pp.14-15