la prueba

Remedios Varo- Creación-de-las-Aves-1957Remedios Varo: Creación de las aves (1957)

—Hablo siempre del poeta —dijo Andrés—. Sospecho que el poeta es ese hombre para quien, en última instancia, el dolor no es una realidad. Los ingleses han dicho que los poetas aprenden sufriendo lo que enseñarán cantando; pero ese sufrimiento el poeta no lo aceptará nunca como real, y la prueba es que lo metamorfosea, le da otro uso. Y ahí está precisamente lo terrible de un dolor así; padecerlo y saber que no es real, que no tiene potestad sobre el poeta porque el poeta lo prisma y lo rebota poema, y además goza al hacerlo como si estuviera jugando con un gato que le araña las manos. El dolor solo es real para aquél que lo sufre como una fatalidad o una contingencia, pero dándole derecho de ciudad, admitiéndolo en su alma. En el fondo el poeta no admite jamás el dolor; sufre, pero a la vez es ese otro que lo mira sufrir parado a los pies de la cama y pensando que afuera está el sol.

Julio Cortázar: El examen, Sudamericana, Buenos Aires, 1986, pp. 103-104

aproximación

Pablo Picasso- Minotaure caressant du Mufle la Main d'une Dormeuse, from the Suite Vollard, 1933-1934Pablo Picasso: Minotaure caressant du Mufle la Main d’une Dormeuse, de la Suite Vollard (1933-1934)

La metamorfosis

PRESENTIMIENTO Y METAMORFOSIS ENTRE LOS BOSQUIMANOS

 

La capacidad del hombre para la metamorfosis, que tanto poder le ha conferido sobre todas las criaturas restantes, apenas ha sido enfocada y comprendida. Pertenece a los mayores enigmas: cada cual la aplica, cada cual la considera muy natural. Pero pocos se dan cuenta de que le deben lo mejor de aquello que son. Es desacostumbradamente difícil sondear la esencia de la metamorfosis, y hay que aproximársele desde distintos lados.

En una obra sobre folklore bosquimano, a la que considero el documento más precioso de la humanidad temprana y que dista mucho de estar agotado -a pesar de que fue escrita hace más de cien años por Bleek e impresa hace más de sesenta- se encuentra un párrafo sobre los presentimientos de los bosquimanos, del que se pueden sacar importantes explicaciones. Se trata, como se mostrará, de principios de metamorfosis de forma sobremanera sencilla. Los bosquimanos perciben desde lejos el venir de gentes a las que no pueden ver ni oír. También tienen el sentimiento de que se acercan animales de caza y narran los signos en su propio cuerpo por los que reconocen esta aproximación.

«Un hombre dice a sus niños que estén a la escucha de su abuelo. “Prestad atención, me parece que el abuelo se acerca. Pues siento el lugar de la antigua herida en su cuerpo..” Los niños están atentos. Perciben a un hombre a lo lejos. Le dicen a su padre: “Allí viene un hombre”. El padre les contesta: “Aquel es vuestro abuelo, el que viene allí. Yo sabía que viene. He sentido su venir en el lugar de su antigua herida. Quería que vosotros mismos lo vierais: viene realmente. Vosotros no creéis a mi presentimiento. Pero dice la verdad.”»

(…)

Los mismos presentimientos se refieren también a animales. Son los animales, tan importantes para el bosquimano como sus parientes más próximos, sus animales más cercanos por decir así, los que caza y de los que se nutre.

(…)

De estas declaraciones de los bosquimanos uno percibe qué importancia atribuyen a tales presentimientos o sospechas. Sienten en sus cuerpos cuando ciertos acontecimientos son inminentes. Una especie de golpetear en su carne les habla y les participa de ello. Sus letras, como dicen ellos, están dentro de su cuerpo. Estas letras hablan y se mueven y los inducen incluso al movimiento. Un hombre impone silencio a los otros y se mantiene bien quieto cuando nota que en su cuerpo golpea. El presentimiento habla la verdad. Los tontos no entienden las enseñanzas y caen en la desgracia, son muertos por un león, o les acontece algo grave. Las señales por golpes les dicen a aquellos que las entienden qué camino no deben  pisar, qué flechas no han de emplear. Les advierten cuándo se aproxima mucha gente por la carretera. Cuando se está en busca de alguien, los golpecitos le dicen a uno en qué camino se le ha de buscar para encontrarlo.

No es nuestro asunto verificar aquí si los presentimientos de los bosquimanos son ciertos o engañosos. Puede que hayan desarrollado y ejerciten en su vida diaria capacidades que nosotros hemos perdido. Puede que tengan motivo para seguir creyendo en sus presentimientos, a pesar de que a veces hayan sido engañados por ellos. Sea como fuere, sus declaraciones acerca de la manera en que los presentimiento0s se anuncian pertenecen a los documentos más precisos sobre la esencia de la metamorfosis. Nada hay que pudiera comparárseles. Pues contra todo lo que se extraiga de mitos o cuentos acerca de ello, vale la objeción de que todo es pura poesía. Aquí, además, nos enteramos de cómo se siente el bosquimano en su vida real, cuando piensa en un avestruz o una gacela en la lejanía; lo que le sucede mientras tanto; qué es lo que en suma significa eso de pensar en una criatura que no es él mismo.

Elias Canetti: Masa y poder, Alianza, Madrid, Trad. de Horst Vogel, 2005, pp. 393-397