ding-dong

Emilie Clark- Untitled, 2014Emilie Clark, Untitled (2014)

En verdad

Para Ana Ajmátova

A quien nunca se quedó sin palabras,
y yo os lo digo,
quien sólo sabe ayudarse a sí mismo
y con las palabras,

a éste no se le puede ayudar.
Ni por el camino corto
ni por el largo.

Hacer sostenible una única frase,
aguantar en el ding-dong de las palabras.

Nadie escriba esta frase
que no la firme.

*

Wahrlich

Für Anna Achmatova

Wem es ein Wort nie verschlagen hat,
und ich sage es euch,
wer bloß sich zu helfen weiß
und mit den Worten-

dem ist nicht zu helfen.
Über den kurzen Weg nicht
und nicht über den langen.

Einen einzigen Satz haltbar zu machen,
auszuhalten in dem Bimbam von Worten.

 

Ingeborg Bachmann: Últimos poemas, Hiperión, trad. Cecilia Dreymüller y Concha García, Madrid, 1999, pp. 60-61

maquetas

Jan Saudek, Image No. 213-1, Ilary 1
Jan Saudek, Image No. 213/1, Ilary 1 (1983)

VISIBLE, INVISIBLE

I

Que este brío dure,
que los pájaros imiten
el grito de los terneros
al anochecer. La gata agazapada
bajo el vaho de las buenasnoches.

Y mezclas, matices,
pero como se mezclan dos nubes
y como entra en el incienso el hipo del incienso
haciéndonos sentir su barrido,
su despejo de falsas sensaciones.

Y como entra la noche en el atardecer
bajo la soledad sonora de los grillos
—la música callada de las luciérnagas mezquinas.

y que se unan otra vez esas rachas de sonido
a la única voz en que juntos vacilamos.
Sonidos que ignoraban ser iguales,
apenas iguales: secretos ejercicios de alegría

visible como el espiado,
como un habla de visible en lo invisible,
la laguna.

II

La calandria que vimos con Mauricio
canta aún en el bullicio de los patos.
La vemos y la pensamos soñada,
cara de otras monedas:

primero en la casa,
(invisible como fue,
visible como es ahora.)

Después entre la gente,
impalpable como parece,
—ruido— ahora
en el televisor.

pero visibles e invisibles “Mundos”
si la poesía los rozara,
“naturalezas” si con su palabrerío ignorara
la potencia implacable de otro estilo.

“Relámpago”
anunciaría.

“Trueno” si la música sostuviera en su rumor
la atonalidad expectante.

Pero no somos la casa, ni el hogar,
ni el árbol, ni el camino.

Sólo sus dibujos o maquetas matizadas
en una esferilla donde nieva y hay ritornelos
de caja de música

envueltos en nuestro balbuceo salado.

¿Cuántas veces necesitamos que nos digan
que la belleza es la arena movediza
de la certidumbre?

Arturo Carrera: Poltlatch, Amargord, Madrid, 2010, pp. 85-87

Ilary, Jan Saudek (serie completa, 6 fotografías): 1, 2, 3, 4, 5, 6

el verso

Marrie Bot, Geliefden-Timeless Love, 2004Marrie BotTimeless Love (2004)

LA RED

Lo que sostengo, lo que no invento, lo que prometo,
lo que las palabras y las playas perpetúan
en la alegría verde del amor,
me devuelve los caminos y el comienzo,
¡es alegre comienzo!

La fauna dilacerada refugiada en el verso,
el silencio de piedra de las horas perdidas,
consienten otra vez aquella distancia
en la que encuentro el palacio de mis siete años,
y las puertas monumentales traspasadas
sólo por la infancia mortal de una belleza mortal
como Londres, de tarde, a fines de noviembre.

Lo que sostengo, lo que descubro y no invento,
lo que repito exaltadísimo,
recuerda a veces la red potente
que se deshace, sólo en apariencia,
para el que equivocadamente espera,
para quien nunca se sentó en medio del camino,
para los que no sonríen por casualidad,
y no se destruyen en un ritual necesario
como las voces puras de la media noche del mar.

Lo que sustento, lo que no invento, lo que prometo
es la alegría limpia de las lisas planicies de visiones de luz insoportable.
Lo que prometo es lo que he visto, testigo y nada más.
Canto lo que existió y existirá, gloria suprema
de los dioses, no mía.

Londres, 11.1.54

*

A REDE

O que eu sustento, o que eu não invento, o que eu prometo,
o que as palavras e as praias perpetuam
na alegria verde do amor,
devolve-me as estradas e o princípio,
o alegre princípio!

A fauna dilacerada refugiada no verso,
o silêncio de pedra das horas perdidas,
deixam outra vez aquela distância
onde encontro o palácio dos meus sete anos
e as portas monumentais ultrapassadas
só pela infância mortal duma beleza mortal
como Londres à tarde nos finais de Novembro.

O que sustento, o que eu descubro e não invento,
o que eu repito exaltadíssimo,
lembra às vezes a rede potente
que se desfaz, só na aparência,
para os que esperam duma forma errada,
para os que nunca se sentaram no meio da estrada,
para os que nunca sorriem por acaso,
e não se destroem num ritual preciso
igual às vozes puras da meia noite do mar.

O que eu sustento, o que eu não invento, o que eu prometo
é a alegria límpida das lisas
planícies de certas visões insuportáveis de luz.
O que eu prometo é o que eu vi, testemunha e nada mais.
Eu canto o que existiu e existirá, glória suprema
dos deuses e não minha.

Londres, 11.1.54

 

Alberto de Lacerda:  de Aventura, en en Antología de la poesía portuguesa contemporánea, Tomo II, Madrid, Júcar, (trad. Ángel Crespo), 1982, pp. 149-151

 

Y qué

Le Modèle Rouge, René Magritte, 1935

Poemas

Han llegado todos los días.
Una vez dije que los escribía porque
no tengo tiempo para nada
más. Queriendo decir, claro, cosas
mejores -cosas distintas a meros
poemas y versos-. Ahora lo estoy escribiendo
porque quiero.
Más que nada porque
es febrero
cuando normalmente no muchas más cosas
suceden. Pero este mes
han florecido los alerces,
y el sol está un poco más alto
cada día. Es cierto he tenido los pulmones
tan calientes como hornos.
Y qué, si hay alguien
esperando a que deje caer
el otro zapato en lo que a mí atañe, muy bien.
Bien, aquí está. Adelante.
Escríbelo. Espero que te entre
como un zapato.
Lo bastante ajustado, sí, pero no apretado
para que el pie pueda respirar
un poco. Levántate. Da un
paseo. ¿Lo notas? Irá
adonde vayas tú, y estará allí
contigo al final de tu viaje.
Pero por ahora sigue descalzo. Sal
un rato afuera, y juega.

Raymond Carver: Poemas, en Un sendero nuevo a la cascada, Visor, Madrid, 2008, pp. 105-106 (trad. Mariano Antolín Rato)

*

Poems

They’ve come every day this month.
Once I said I wrote them because
I didn’t have time for anything
else. Meaning, of course, better
things – things other than mere
poems and verses. Now I’m writing
them because I want to.
More than anything because
this is February
when normally not much of anything
happens. But this month
the larches have blossomed,
and the sun has come out
every day. It’s true my lungs
have heated up like ovens.
And so what if some people
are waiting for other shoe
to drop, where I’m concerned.
Well, here it is then. Go ahead.
Put it on. I hope it fits
like a shoe.
Close enough, yes, but supple
so the foot has room to breathe
a little. Stand up. Walk
around. Feel it? It will go
where you’re going, and be there
with you at the end of your trip.
But for now, stay barefoot. Go
outside for a while, and play.