el contacto

Philippe Halsman- Jean Cocteau's Painting Comes to Life,  with model Leo Coleman (1949)Philippe Halsman: Jean Cocteau’s Painting Comes to Life,  with model Leo Coleman (1949)

Derivaba incesantemente. Un nadador, arrastrado por una poderosa corriente transversal, a veces, a pesar de su braza regular, se ve igualmente arrastrado lejos de la orilla que desea alcanzar. Y yo, no sólo me alejaba de la orilla, sino que la perdía de vista, y divisaba otra de la cual también algo desconocido, y de modo similar, me alejaba, hasta que -rápidamente- me la hacía perder de vista, y otra nueva aparecía, y yo deseaba dirigirme a ella, aunque mis propios movimientos me iban alejando, hasta perderla de vista y aparecer una cuarta, de la que me alejaba cuando pretendía aproximarme a ella, y eran cuatro, cinco orillas, o diez, doce orillas, ya no sé cuántas eran las orillas de las que me veía sucesivamente apartado.

Pero mi frase, que era mi modo de nadar, persistía, y estaba oscuramente convencido de que, si mantenía el contacto, por defectuoso que fuese, con lo que me pasaba por la cabeza y muy poco por la escritura, antes o después daría con el recuerdo del que me hallaba inexplicablemente cercenado.

Henri Michaux: Las grandes pruebas del espíritu y las innumerables pequeñas, Tusquets, Barcelona, trad. Francecs Parcerisas, 2000, pp. 42-43

la imagen

Viktor Kolár- Ohne Titel, Ostrava, 1963Viktor Kolár: Ohne Titel, Ostrava (1963)

LA IMAGEN PROVISIONAL

Este lamento indeciso que era el mío en relación al del mar
se vuelve, como término de comparación, vago.

No confío, al imaginar este texto, en la posible similitud
entre la descripción del mar y mi marginalidad,
situación en la margen. Antes, hasta el sentido de la pasión
el mar me lo traducía.

Había textos en la Historia en que algo
uno e indiferente era el intermediario
entre el pensamiento y el chorro de la fuente fiel
del sentimiento. Hoy tengo la lengua del llanto
junto al cerebro. Los datos naturales se me niegan.
El mar no me confirma a mí. Solo me confronta,
y a todas las páginas que oí sobre el arte,
la ciencia, el sentido naútico.

Cuando alguien invocó una cosa recíproca
como su imagen, era en otros tiempos. Hoy me defino como ente
solo. A nada, ni a un vocativo imaginado
puedo llamar, en su origen, mi reflejo específico.
En alguna parte capto los atributos. Junto a la fijeza
que yo atribuyo al mar, reconozco que se ha de completar,
hasta mi muerte, la imagen.

(De Nuevas visiones del pasado)

*

A IMAGEM PROVISÓRIA

Este lamento irresoluto que era o meu em ralação ao do mar
torna-se, como termo de comparação, vago.

Não confio, ao imaginar este texto, na possível similitude
entre a descripção do mar e a minha marginalidade,
situação na margem. Antes, até o sentido da paixão
o mar mo traduzia.

Havia textos na História en que qualquer coisa
una e indiferente era o intermediário
entre o pensamento e o jorro da fonte fiel
do sentimento. Hoje tenho a língua de choro
junto ao cérebro. Os dados naturais negam-se-me.
O mar não me confirma a min. Apenas me confronta,
e a todas as páginas que ouvi sobre a arte,
a ciência, o senso náutico.

Quando alguém invocou uma coisa recíproca
como sua imagem, era outra. Hoje defino-me como ente
só. A nada, nem a um vocativo imaginado
posso chamar, na sua origem, meu específico reflexo.
Algures apreendo os atributos. Junto à fixidez
que eu atribuo ao mar, reconheço que se há-de completar
até à minha morte, a imagem.

(de Novas visões do passado)

Fiama Hasse Pais Brandão: de Nuevas visiones del pasado, en Antología de la poesía portuguesa contemporánea, Tomo II, Madrid, Júcar, trad. Ángel Crespo, 1982, pp. 237-239

arco iris (ii)

Lucio Fontana- Concetto spaziale. Attesa (Concepto espacial. Espera, 1960)Lucio Fontana: Concepto espacial. Espera (1960)

En un texto violentamente poético, Lawrence describe lo que hace la poesía: los hombres incesantemente se fabrican un paraguas que les resguarda, en cuya parte inferior trazan un firmamento y escriben sus convenciones, sus opiniones; pero el poeta, el artista, practica un corte en el paraguas, rasga el propio firmamento, para dar entrada a un poco del caos libre y ventoso y para enmarcar en una luz repentina una visión que surge a través de la rasgadura, primavera de Wordsworth o manzana de Cézanne, silueta de Macbeth o de Acab. Entonces aparece la multitud de imitadores que restaura el paraguas con un paño que vagamente se parece a la visión, y la multitud de glosadores que remiendan la hendidura con opiniones: comunicación. Siempre harán falta otros artistas para hacer otras rasgaduras, llevar a cabo las destrucciones necesarias, quizá cada vez mayores, y volver a dar así a sus antecesores la incomunicable novedad que ya no se sabía ver. Lo que significa que el artista se pelea menos contra el caos (al que llama con todas sus fuerzas, en cierto modo) que contra los tópicos de la opinión. El pintor no pinta sobre una tela virgen, ni el escritor escribe sobre una página en blanco, sino que la página o la tela están ya cubiertas de tópicos preexistentes, preestablecidos, que hay primero que tachar, limpiar, laminar, incluso desmenuzar para hacer que pase una corriente de aire surgida del caos que nos aporte la visión. Cuando Fontana corta el lienzo coloreado de un navajazo, no es el color lo que hiende de este modo, al contrario, nos hace ver el color liso del color puro a través de la hendidura. El arte efectivamente lucha con el caos, pero para hacer que surja una visión que lo ilumine un instante, una Sensación. Hasta las casas…: las casas tambaleantes de Soutine salen del caos, tropezando a uno y otro lado, impidiéndose mutuamente que se desmoronen de nuevo; y la casa de Monet surge como una hendidura a través de la cual el caos se vuelve la visión de las rosas. Hasta el encarnado más delicado se abre en el caos, como la carne en el despellejado. Una obra de caos no es ciertamente mejor que una obra de opinión, el arte se compone tan poco de caos como de opinión; pero si se pelea contra el caos, es para arrebatarle las armas que vuelve contra la opinión, para vencerla mejor con unas armas de eficacia comprobada. Incluso porque el cuadro está en primer lugar cubierto de tópicos, el pintor tiene que afrontar el caos y acelerar las destrucciones para producir una sensación que desafíe cualquier opinión, cualquier tópico (¿durante cuánto tiempo?). El arte no es el caos, sino una composición del caos que da la visión o sensación, de tal modo que constituye un caosmos, como dice Joyce, un caos compuesto -y no previsto ni preconcebido-. El arte transforma la variabilidad caótica en variedad caoidea, por ejemplo el arrebol gris-negro y verde de El Greco; el arrebol dorado de Turner o el arrebol rojo de Staël. El arte lucha con el caos, pero para hacerlo sensible, incluso a través del personaje más encantador, el paisaje más encantado (Watteau).

G. Deleuze y F. Guattari: ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, Madrid, 1997, pp. 204-205

Ugo Mulas - secuencia de Lucio Fontana en su estudio (1964)Ugo Mulas: Lucio Fontana en su estudio, secuencia (1964)

Introducción de D.H. Lawrence a Chariot of the Sun, de Harry Crosby (eng)

tripas

narciso_caravaggioNarciso (1597-1599), Caravaggio

MEDIODÍA

Has servido «una sopa» y nada más. Pero

difícilmente consigues tragar ese caldo; es un líquido

turbio en el que flotan trozos de pato salvaje y

tripas mal limpiadas…

Está lejos de resultar sabroso.

 

Anton Chéjov: En Siberia, en Un sendero nuevo a la cascada, de Raymond Carver, Madrid, Visor, 2008, p. 89