Arturo Carrera

ESCRITO CON UN NICTÓGRAFO

El escriba ha desaparecido
Señaló el sitio vacío
donde los muertos se divierten
La noche penetrando
y el glande inflado de tinta, penetrando
hacen el mismo ruido
que la muerte penetrando
Asisto a su duración en lo instantáneo
SILENCIO DESORBITADO
su fiesta en lo opaco, en lo pleno, en lo plano
la atención lleva un blanco en la frente
lleva una capa de lirones
despiertos
es la época en que la muerte entra muda

Mudo mi cuerpo

Yo me impongo en tu muerte

Yo me guarezco tu muda

tiempo de atenuación

tiempo de purificación

tiempo de lluvias constantes
lo insensible vibra
lo insensible soporta la noche
brota flores en mitad de la noche
en mitad de la página
sobre la panza de la muerte
la orfandad lleva un blanco en la frente
E L  P O E M A  S E  A B R E
esa es tu fuerza
la orfandad es fascinada comandada

Subida a la barca invadida y hundida de muertos

Yo en la prosa de tu libro

En el barco de los muertos

Entre volúmenes huecos mi cuerpo grafía

a otro páramo

descargando letras huesos huecos

El poema se abre

Esa es tu fuerza

El poema toma contacto

Se desliza con brazos extendidos

por las dos orillas

esa es tu fuerza
Me hablabas de una trampa del lenguaje
el poema se abre
SALTAN TUS MUERTOS
C L O W N S
D A N Z A S
interferencia de danzas
palimpsesto de danzas
en lo oscuro
la oscuridad polarizada

Y danzas

Como las danzas de las abejas

invariables

te atraen con sus movimientos mociosos

para extenuar un lugar

para desocultar otro lugar

para fingir invadir para informar
DANZAS

vos estás dictás dilectismos

espacios acopiados sismos

estos muertos son míos
(señalando las palabras)
estos muertos son míos.

Anne Sexton

 

 

La balada de la masturbadora solitaria 

Al final del asunto siempre es la muerte.

Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,

fuera de la tribu de mí misma mi aliento

te echa en falta. Espanto

a los que están presentes. Estoy saciada.

De noche, sola, me caso con la cama.

Dedo a dedo, ahora es mía.

No está tan lejos. Es mi encuentro.

La taño como a una campana. Me detengo

en la glorieta donde solías montarla.

Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.

De noche, sola, me caso con la cama.

Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,

en la que cada pareja mezcla

con un revolcón conjunto, debajo, arriba,

el abundante par en espuma y pluma,

hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.

De noche, sola, me caso con la cama.

De esta forma escapo de mi cuerpo,

un milagro molesto, ¿Podría poner

en exhibición el mercado de los sueños?

Me despliego. Crucifico.

Mi pequeña ciruela, la llamabas.

De noche, sola, me caso con la cama.

Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.

La dama acuática, irguiéndose en la playa,

un piano en la yema de los dedos, vergüenza

en los labios y una voz de flauta.

Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.

De noche, sola, me caso con la cama.

Ella te agarró como una mujer agarra

un vestido de saldo de un estante

y yo me rompí como se rompen una piedra.

Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.

El periódico de hoy dice que se han casado.

De noche, sola, me caso con la cama.

Muchachos y muchachas son uno esta noche.

Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.

Se quitan zapatos. Apagan la luz.

Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.

Se comen mutuamente. Están más que saciadas.

De noche, sola, me caso con la cama.

Álvaro de Campos

Tengo un gran catarro.

Y todo el mundo sabe cómo los grandes catarros

alteran todo el sistema del universo,

nos enfadan con la vida,

y hacen estornudar hasta la metafísica.

Tengo el día perdido lleno de sonarme.

Me duele la cabeza indistintamente.

¡Triste condición para un poeta menor!

Hoy soy verdaderamente un poeta menor.

Lo que fui otrora fue un deseo; se marchó.

¡Adiós para siempre reina de las hadas!

Tus alas eran de sol, y yo aquí voy tirando.

No estaré bien si no me acuesto en la cama.

Nunca estuve bien sino acostándome en el universo.

Excusez un peu… ¡Qué gran catarro físico!

Necesito verdad y aspirina.

María Negroni

Improvisaciones en babel

 

al estilo de cendrars o del franco alsaciano arp
que posaban de
políglotas

enamorada de las palabras que acentúan
lo inentendible o verosímil

en aras de pequeñas
desorientaciones
imprescindibles

querida:

exponerse por ahí es verdad que luce el gesto / pero fluctuar entre
representar algo y ser eso / ha sido tarea de cíclopes / desde mary
carmichael para acá.
lo que sucede en el n° 3 de mercer street /
(hay un museo holográfico) / no entra en el atadito de sus cosas / y
el calor y la violencia de un corazón de poeta / negocian desde siempre
mal con el cuerpo.
me pregunto / si no tirarse por la ventana
cual anónima / que no pudiera caminar hasta londres bastaría / o si la
guerra con su destino es el leit motiv del canto.
te escucho hablar / como si escribieras tu
epitafio / como si lo hicieras adrede.

(a Virginia woolf)