comprender

Peter Hujar- Hudson River (1975)

Peter Hujar: Río Hudson (1975)

MURIÓ ESTA CIUDAD

Murió esta ciudad. Los tranvías azules
gimen en las curvas, la muchedumbre gris nerviosa no cabe
en las calles, de los neones surgen voces de colores, son voces
polvo y humo de los tubos de escape. Esta ciudad murió desde que comprendiste
lo fácil que resulta morir. Se equivocan aquellos que la ven
en los brillos, el estrépito, de acuerdo con el espíritu de las Escrituras y el Maestro
que se burla de que eso llegará en las patitas de un gato, se equivocan
en cuanto a la forma. No están preparados: están a media palabra, con una carta sin enviar, con una
mujer insuficientemente amada, con un oculto pecado que se hará mortal. Nadie está
preparado. Amar lo que está condenado. No existe otro amor.
Despedirse de cada uno como si fuera para siempre
significa ser bueno, perdonar. No hay que dejar nada para mañana
no hay que ahogar las palabras grandes e importantes, puede que no haya tiempo, que no haya
espacio. Ya no habrá
otro amor. Esta ciudad está
en todas partes.

Bronislaw Maj, en Poesía Polaca Contemporánea, de Czeslaw Milosz a Marcin Halas, Selección, traducción y edición de Fernando Presa González, Rialp, Madrid, 1994, pp 152-153.

Algunos poemas más

el sueño

Raoul Hausmann- Jeux mécaniques, Limoges (1957)Raoul Hausmann: Jeux mécaniques, Limoges (1957)

No lograr orientarse en una ciudad aún no es gran cosa. Mas para perderse en una ciudad, al modo de aquel que se pierde en un bosque, hay que ejercitarse. Los nombres de las calles tienen que ir hablando al extraviado al igual que el crujido de las ramas secas, de la misma forma que las callejas del centro han de reflejarle las horas del día con tanta limpieza como un claro en el monte. Este arte lo he aprendido tarde, pero ha cumplido el sueño cuyas huellas primeras fueron los laberintos que se iban formando sobre las hojas de papel secante de mis viejos cuadernos. No, no fueron esas las primeras, pues antes que ellas hubo otro laberinto que sin duda los ha sobrevivido.

Walter Benjamin: Infancia en Berlín hacia mil novecientos, en Obras, Libro IV vol. 1, Abada editores, 2010, trad. de Jorge Navarro Pérez, p. 179

Jeu (mécanique)

Tête mécanique (Raoul Hausmann, 1919)

plano

Germaine Krull- Bicycle Wheels (1929)Germaine Krull: Ruedas de Bicicleta (1929)

ARTÍCULOS DE ESCRITORIO Y PAPELERÍA

PLANO-PHARUS. Conozco a una mujer que es distraída. Ahí donde yo tengo a mano los nombres de mis proveedores, el lugar donde guardo mis documentos, las direcciones de mis amigos y conocidos, la hora de una cita, en ella se han fijado conceptos políticos, consignas del partido, fórmulas confesionales y órdenes. Vive en una ciudad de consignas y habita en un barrio de términos conspiradores y hermanados, en el que cada callejuela toma partido y cada palabra tiene por eco un grito de guerra.

(…)

Walter Benjamin: Dirección única, Alfaguara, Madrid, Traducción de Juan J. del Solar y Mercedes Allendesalazar, 1987, p. 50

zona

Lee Miller- Untitled (Exploding Hand), Paris, France ca 1930

Lee Miller: Untitled (Exploding Hand), ca. 1930

Todo ser humano es un vasto organismo en el que siempre hay una zona que vigila, que recoge, que amasa, que ha aprendido, que ahora sabe*, que sabe de modo diferente.

Encontrar ese saber.

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*Los enfermos que, en un perfecto «olvido a medida» (Doctor J. Barbizer, 1965), veinte veces a lo largo de la mañana, con dos minutos de intervalo, olvidan la visita que acaban de recibir, e incluso las inyecciones y los tratamientos dolorosos, sus sueños, a veces sus gestos, demostrando que, sin saberlo, han conservado algo.

Henri Michaux: Las grandes pruebas del espíritu y las innumerables pequeñas, Tusquets, Barcelona, trad. Francecs Parcerisas, 2000, p.57

operación

György Kepes- Mujer en el cubo (1938)György Kepes: Mujer en el cubo (1938)

—De ahora en adelante seré yo quien describa las ciudades —había dicho el Kan—. Tú en tus viajes verificarás si existen.
Pero las ciudades visitadas por Marco Polo eran siempre distintas de las pensadas por el emperador.
—Y sin embargo, he construido en mi mente un modelo de ciudad del cual se pueden deducir todas las ciudades posibles —dijo Kublai—. Encierra todo lo que responde a la norma. Como las ciudades existentes se alejan en diferente grado de la norma, me basta prever las excepciones y calcular las combinaciones más probables.
—También yo he pensado en un modelo de ciudad del cual deduzco todas las otras—respondió Marco—. Es una ciudad hecha sólo de excepciones, exclusiones, contradicciones, incongruencias, contrasentidos. Si una ciudad así es absolutamente improbable, disminuyendo el número de elementos anormales aumentan las posibilidades de que la ciudad verdaderamente exista. Por lo tanto basta que yo sustraiga excepciones a mi modelo, y de cualquier manera que proceda llegaré a encontrarme delante de una de las ciudades que, si bien siempre a modo de excepción, existen. Pero no puedo llevar mi operación más allá de ciertos límites: obtendría ciudades demasiado verosímiles para ser verdaderas.

Italo Calvino: Las ciudades invisibles, Siruela, Madrid, trad. Aurora Bernárdez, 2013, p.83

masas

Joan-Colom.-La-calle.-1958-1961.Joan Colom: La calle (1958-1961)

MIS ESTATUAS

Tengo mis estatuas. Los siglos me las legaron: los siglos de mi expectativa, los siglos de mis desalientos, los siglos de mi indefinida, de mi inextinguible esperanza la hicieron. Y ahora están allí.
Como antiguos vestigios, apenas si alguna vez comprendo el sentido de lo que representan.
Su origen me es desconocido y se pierde en la noche de mi vida, donde sólo  sus formas han sido preservadas del inexorable barrido.
Pero están allí, y cada año su mármol se endurece más, blanco contra el fondo oscuro de las masas olvidadas.

*

MES STATUES

J’ai mes statues. Les siècles me les ont léguées : les siècles de mon attente, les siècles de mes découragements, les siècles de mon indéfinie, de mon inétouffable espérance les ont faites.
Et maintenant elles sont là.
Comme d’antiques débris, point ne sais-je toujours le sens de leur représentation.
Leur origine m’est inconnue et se perd dans la nuit de ma vie, où seules leurs formes ont été préservées de l’inexorable balaiement.
Mais elles sont là, et durcit leur marbre chaque année davantage, blanchissant sur le fond obscur des masses oubliées.

 

Henri Michaux: , de Pruebas, exorcismos (1945), en Antología poética 1927-1986 (trad. Silvio Mattoni), Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, p.95

aquí

'Untitled' (Body Tracks), 1974 'Sin título' (Rastros del cuerpo)Ana Mendieta: Sin título (Rastros del cuerpo, 1974)

 

ES AQUÍ: QUIZÁS UNA CIUDAD

 

Es aquí: quizás una ciudad.
Pero sin nadie.
Es aquí donde no estoy, corro, camino, espero,
me detengo de pronto. Escucho. ¿Palpo
un tronco ancho, una respiración?
Aquí, sin cuerpo.

Pero insisto: es una ciudad.
¿O es ella, la ciudad, o la respiración,
o es el tronco ancho en medio de ella?
Es el cuerpo que no existe todavía.
E insisto: un chorro de aire.
Despierta, ¿muévete, cuerpo, ciudad, tronco,
una sola respiración posible?

No lo sé: quizás sea una ciudad.
Alguien solo que respira y no tiene cuerpo.
Y el tronco caliente en que posar la mano
y lentamente abrir el espacio.
¿Mas quién respira? ¿Quién mueve el brazo
de un cuerpo que todavía no existe?

Y si la ciudad existe, el tronco existe,
en vano designo lo que en vano existe.
Pero es en lo vano del cuerpo donde respiro
el cuerpo que busco en esta ciudad.
Y el silencio que se cava junto al tronco
me abre el espacio de ese cuerpo vano.
Aquí es donde intento y corro, espero, camino.
Es aquí: quizás una ciudad.

*

É AQUÍ: TALVEZ UMA CIDADE

 

É aquí: talvez uma cidade.
Mas sem ninguém.
É aquí que não estou, corro, caminho, espero,
paro de súbito. Esuto. Palpo
um tronco largo, uma respiração?
Aqui, sem corpo.

Mas insisto: é uma cidade.
Ou é, ela a cidade, ou a respiração,
ou é o tronco largo do meio dela?
É o corpo que não existe aínda.
E insisto: uma golfada de ar.
Adorda, move-te, corpo, cidade, tronco,
uma só respiração possível?

Eu não sei: é talvez uma cidade.
Alguém só que respira e não tem corpo.
E o tronco calmo onde pousar a mão
e lentamente abrir o espaço.
Mas quem respira? Quem move o braço
de um corpo que ainda não existe?

E se a cidade existe, o tronco existe,
em vão designo o que em vão existe.
Mas é no vão do corpo que respiro
o corpo que procuro nesta cidade.
E o silencio que se cava junto ao tronco
abre-me o espaço desse corpo vão.
Aqui é que eu tento e corro, espero, caminho.
É aqui: talvez uma cidade.

 

António Ramos Rosa: de Estoy vivo y escribo sol, en Antología de la poesía portuguesa contemporánea, Tomo II, Madrid, Júcar, trad. Ángel Crespo, 1982, pp. 130-131