exactamente

John William Godward: Ancient Pastimes, detalle (1916)

RECONOCIMIENTO

Si supiera exactamente cómo

De su rama la hoja crece,

Callaría por toda la eternidad: pues ya sabría lo suficiente.

*

ERKENNTNIS

Wüßt ich genau, wie dies Blatt aus seinem Zweige herauskam,

Schwieg ich auf ewige Zeit still: denn ich wüßte genug.

 

Hugo von HofmannsthalPoesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, p. 131

el envés

Martin Drolling: Interior de una cocina (1815)

Palabras

 

Algunas palabras hay que golpean como mazas {pelotas de goma y gases lacrimógenos que las UIP lanzan contra la multitud, explosiones a miles de kilómetros de distancia con detonadores en nuestra propia casa}. Pero hay otras {un cuidadoso punzón rasga el azogue de un espejo}
Que te tragas cual anzuelo {se confunde con el hambre o la sed de quien mezcla a medidas iguales horas de día y de sueño} y sigues nadando sin saberlo {limpiando de la mesa las virutas que raspas al aluminio, comiendo poco a poco el envés del vidrio para alcanzar la transparencia allí donde el valor se confunde con el atrevimiento, donde el fruto cae sin retorno y sin reflejo}.

{Anotación sobre} Hugo von Hofmannsthal: Poesía Lírica, seguida de Carta a Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, p.133

crisálida

Henry Peach Robinson- Fading away (Los últimos instantes) (1858) Henry Peach Robinson: Fading away (fotografía conocida como Los últimos instantes) 1858

LAS «OBRAS» SON PIEDRA INERTE…

Las «obras» son piedra inerte que escapó del ruidoso cincel,
Cuando, cincelando en el Yo viviente, el maestro las creara.
Las «Obras» anuncian el espíritu, como las crisálidas anuncian la mariposa:
«Mirad, me dejó atrás, sin vida, y echó a volar.»
Las «obras» se parecen a la caña, la susurrante caña de Midas*,
Revelan por doquier secretos, cuando hace ya tiempo que no son verdad.

“WERKE” SIND TOTES GESTEIN

“Werke” sind totes Gestein, dem tönenden Meißel entsprungen,
Wenn am lebendigen Ich meißelnd der Meister erschuf.
“Werke« verkünden den Geist, wie Puppen den Falter verkünden:
“Sehet, er ließ mich zurück, leblos, und flatterte fort.”
“Werke”, sie gleichen dem Schilf, dem flüsternden Schilfe des Midas,
Streuen Geheimnisse aus, wenn sie schon längst nicht mehr wahr.

(1892)

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*Alude al añadido que Ovidio (Met. 11) hace a la fábula del rey Midas, que transformaba todo lo que tocaba en oro; habiéndole tocado a Midas ser juez entre Apolo y Pan, falló a favor de este último, su amigo, y Apolo se vengó de Midas dándole orejas de asno. Éste lo sobrellevó como pudo, pero cansado de guardar el secreto, se fue un día a un lugar solitario, hizo un hueco en la tierra y pronunció en voz baja dentro del mismo que su rey tenía orejas de asno. Algún tiempo después nacieron en el lugar unas cañas que al cabo se secaron y, agitadas por el viento, enseñaron a todo el mundo que Midas tenía orejas de asno. (N. del t.)

 

Hugo von Hofmannsthal: Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, pp. 202-203

sobre forma y contenido

Jean Baptiste Edouard Detaille- Le Rêve (1888) Edouard Detaille: Le Rêve (1888)

SI SEPARÁIS LA FORMA DEL CONTENIDO…

Si separáis la forma del contenido, no sois artistas que crean.
La forma es el sentido del contenido, el contenido la esencia de la forma.

*

TRENNT IHR VOM INHALT DIE FORM…

Trennt ihr vom Inhalt die Form, so seid ihr nicht schaffende Künstler.
Form ist vom Inhalt der Sinn, Inhalt das Wesen der Form.

Hugo von Hofmannsthal: Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, p.221

el ojo

April 9, 1955, New York, NYVivian Maier: New York, 1955

ARTE DEL NARRADOR

¿Pretendes reflejar el asesinato? Muéstrame entonces el perro en el patio:

Muéstrame también en el ojo del perro la sombra del crimen.

*

KUNST DES ERZÄHLERS

Schildern willst du den Mord?  So zeig mir den Hund auf dem Hofe:

Zeig mir im Aug von dem Hund gleichfalls den Schatten der Tat.

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Hugo von Hofmannsthal: Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, p.134

entender

Egon Schiele - La muchacha y la muerte (Egon y Wally), 1915

Egon SchieleLa muchacha y la muerte [Egon y Wally], 1915

LEYENDA DE UN MONUMENTO

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Para el aniversario de Grillparzer (15 de enero de 1891)

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I

El hombre está sentado junto al camino desde hace tiempo, tanto tiempo;
Y yo estoy tan cansado, y quisiera seguir caminando despacio y sin ruido,
Pero su mirada me detiene con fuerza firme y callada
Y siento como si yo tuviera que decirle una palabra… ¡y me falta la palabra!

Está anocheciendo. Afuera resuena y bulle la ciudad.
Humean las chimeneas. Hay letargo y pesadez en el ambiente.
El día laboral se pone, con paso cansino y apagado.
Aquí, en el jardín, no obstante, el aire está vacío, húmedo y seco.

Ahora el enjuto anciano se levanta.
No, no, aún no… ¿Qué duerme en sus ojos,
Cubiertos de cansancio… cuyo hechizo me cautiva…
De modo que sus ojos me absorben las fuerzas del alma?

Así se apagan ojos envueltos de muerte
Que, lenta, emana de la vida,
Mientras la canción va repitiendo la renuncia del mundo
Y el tedio creciente se esparce por el alma.

¡Así se estremecen los labios, demasiadas veces engañada,
Acecha desconfiada en su interior cada palabra,
Cuando su alma, la que antaño volara batiendo las alas,
Se acurruca hoy, temblando de frío.

Siéntate a su lado y escucha atento cómo su respiración,
Oprimida e intimidada, se arrastra por su pecho,
Pero no le molestes, anhela tanto la quietud…
Y aproxímate con tiento, se sobresalta tan fácilmente…

II

¿Conocéis al hombre? ¿No es cierto que no lo conocéis?
Al anciano de dolor esquivo,
Que con todo lleva también un rostro acongojado
Como el vuestro, tallado en piedra blanca.

Pero a su alrededor resplandece lo que él, resonante, creó,
El coro de criaturas del espíritu en mármol blanco,
Y la fama de su genio coronada ricamente
Late hoy con miles de lenguas en cada oído.

Esto es lo que este mundo concede sin elección,
Lo que, a través del reino de los tiempos, rugiendo borbotea:
La retumbante inmortalidad del nombre,
Como el bronce, tan imperecedero y frío.

El nombre, que el nieto nombra confusamente,
Tal y como, sin sentido, llevamos el pasado con nosotros,
La obsesión por las fórmulas que honra lo que no conoce:
Esto lo podrías dar, esto lo podrías negar.

Mas lo que me conmueve y, afín, me impresiona,
Con lo que, sin quererlo, me trae las lágrimas,
Lo que, trasluciéndoseme  íntimo, en el interior madura:
Eso vive, aunque nadie sepa su nombre.

Nos habla desde nuestro propio dolor,
Y si sufrimos con él, con el dolor podremos entender:
Estas son las palabras que dirijo a este anciano:
El dolor permanece, el mármol desaparecerá.

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Hugo von Hofmannsthal: Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, pp. 161-164

palabras

morena, fotografía de Pere Rubio

Y a veces me comparo en pensamiento con aquel Craso, el orador, del que cuentan que tomo un cariño tan extraordinario a una morena mansa de su estanque, un pez opaco, mudo, de ojos rojos, que se convirtió en tema de conversación de la ciudad; y cuando en cierta ocasión, Domiciano, queriendo tacharle de chiflado, le reprochó en el senado haber vertido lágrimas por la muerte de aquel pez, Craso le contestó: “De esa manera hice yo a la muerte de mi pez lo que vos no hicisteis al morir vuestra primera, ni vuestra segunda mujer”.

No sé cuantas veces ese Craso con su morena me viene a la cabeza como un reflejo de mi propio yo, arrojado sobre mí por encima del abismo de los siglos. Pero no por la respuesta que dio a Domiciano. La respuesta puso a los reidores de su lado, de manera que el asunto se disolvió en una broma. Pero a mí el asunto me afecta, el asunto, que habría seguido siendo el mismo, aunque Domiciano hubiese vertido por sus mujeres lágrimas de sangre del más sincero dolor. En tal caso, Craso aún seguiría estando enfrente de él con sus lágrimas por su morena. Y sobre esa figura, cuya ridiculez y abyección salta tanto a la vista en medio de un senado que dominaba el mundo, que debatía las cuestiones más sublimes, sobre esa figura, un algo innombrable me obliga a pensar de una manera que me parece completamente insensata en el momento en que trato de expresarla con palabras.

Hugo von Hofmannsthal: Carta de lord Chandos, en Poesía lírica seguida de carta de lord Chandos, (trad. Olivier Giménez López), Igitur, Montblanc, 2002, p. 261.

*

(a ti.)

Me haces llegar una pregunta para la cual no tengo respuesta: “¿porque las semillas encontradas en las pirámides de Egipto conservaron su capacidad germinativa?” Tener poca idea de botánica no ayuda, a decir verdad. He visto que existe una teoría sobre el poder de las pirámides, no sólo las de Egipto -intuyo que está relaciona con la geometría sagrada o algo así. No sé bien. En todo caso hay referencias a semillas guardadas en pirámides que conservaron su capacidad germinativa. Aunque no hubieran brotado encuentro que sería igualmente digno de atención el gesto de conservarlas. La lección del colegio dice que los faraones se aprovisionaban de diversos objetos de los que harían uso más tarde.
Nunca sabré -pensaba el primer día- si éstas llegarán a brotar.

Gracias.


anomalías

Carta de lord Chandos