la duda

Opened by Customs 1937-8 by Kurt Schwitters 1887-1948Kurt Schwitters: Zollamtlich geöffnet (1937-8)

Una vez leí que la mujer de Kurt Schwitters transportaba un día en Hannover una obra de arte de su marido en un tranvía. Cuando la gente le preguntaba qué estaba llevando, para no tener que decir que era una pieza artística respondía que era algo que había hecho su marido para sus hijos. A mí también me resultaba difícil explicar qué tipo de películas hacía si la pregunta venía de alguien que nunca había estado en una marcha agitando una bandera roja. Creo que muchas personas dieron vida a muchos partidos y a sus respectivas organizaciones juveniles, de estudiantes, de ciudadanos progresistas, para estar siempre rodeados de un ambiente familiar, para que no pudiera aparecer ninguna pregunta en un tranvía ante cuya respuesta se esperara una reacción enemiga o de rechazo, reacción que tendría posiblemente como consecuencia la duda sobre los propios ideales.

Harun Farocki: Aprender lo elemental, en Desconfiar de las imágenes, Caja Negra, Buenos Aires, trad. de Julia Giser, 2014, p.57

arco iris (ii)

Lucio Fontana- Concetto spaziale. Attesa (Concepto espacial. Espera, 1960)Lucio Fontana: Concepto espacial. Espera (1960)

En un texto violentamente poético, Lawrence describe lo que hace la poesía: los hombres incesantemente se fabrican un paraguas que les resguarda, en cuya parte inferior trazan un firmamento y escriben sus convenciones, sus opiniones; pero el poeta, el artista, practica un corte en el paraguas, rasga el propio firmamento, para dar entrada a un poco del caos libre y ventoso y para enmarcar en una luz repentina una visión que surge a través de la rasgadura, primavera de Wordsworth o manzana de Cézanne, silueta de Macbeth o de Acab. Entonces aparece la multitud de imitadores que restaura el paraguas con un paño que vagamente se parece a la visión, y la multitud de glosadores que remiendan la hendidura con opiniones: comunicación. Siempre harán falta otros artistas para hacer otras rasgaduras, llevar a cabo las destrucciones necesarias, quizá cada vez mayores, y volver a dar así a sus antecesores la incomunicable novedad que ya no se sabía ver. Lo que significa que el artista se pelea menos contra el caos (al que llama con todas sus fuerzas, en cierto modo) que contra los tópicos de la opinión. El pintor no pinta sobre una tela virgen, ni el escritor escribe sobre una página en blanco, sino que la página o la tela están ya cubiertas de tópicos preexistentes, preestablecidos, que hay primero que tachar, limpiar, laminar, incluso desmenuzar para hacer que pase una corriente de aire surgida del caos que nos aporte la visión. Cuando Fontana corta el lienzo coloreado de un navajazo, no es el color lo que hiende de este modo, al contrario, nos hace ver el color liso del color puro a través de la hendidura. El arte efectivamente lucha con el caos, pero para hacer que surja una visión que lo ilumine un instante, una Sensación. Hasta las casas…: las casas tambaleantes de Soutine salen del caos, tropezando a uno y otro lado, impidiéndose mutuamente que se desmoronen de nuevo; y la casa de Monet surge como una hendidura a través de la cual el caos se vuelve la visión de las rosas. Hasta el encarnado más delicado se abre en el caos, como la carne en el despellejado. Una obra de caos no es ciertamente mejor que una obra de opinión, el arte se compone tan poco de caos como de opinión; pero si se pelea contra el caos, es para arrebatarle las armas que vuelve contra la opinión, para vencerla mejor con unas armas de eficacia comprobada. Incluso porque el cuadro está en primer lugar cubierto de tópicos, el pintor tiene que afrontar el caos y acelerar las destrucciones para producir una sensación que desafíe cualquier opinión, cualquier tópico (¿durante cuánto tiempo?). El arte no es el caos, sino una composición del caos que da la visión o sensación, de tal modo que constituye un caosmos, como dice Joyce, un caos compuesto -y no previsto ni preconcebido-. El arte transforma la variabilidad caótica en variedad caoidea, por ejemplo el arrebol gris-negro y verde de El Greco; el arrebol dorado de Turner o el arrebol rojo de Staël. El arte lucha con el caos, pero para hacerlo sensible, incluso a través del personaje más encantador, el paisaje más encantado (Watteau).

G. Deleuze y F. Guattari: ¿Qué es la filosofía?, Anagrama, Madrid, 1997, pp. 204-205

Ugo Mulas - secuencia de Lucio Fontana en su estudio (1964)Ugo Mulas: Lucio Fontana en su estudio, secuencia (1964)

Introducción de D.H. Lawrence a Chariot of the Sun, de Harry Crosby (eng)

acción

Günter Brus- Eigenblutverzicht, 1983_Günter Brus: Eigenblutverzicht, 1983

Günter Brus

(27 de septiembre, 1938, Ardning, Styria, Austria)

En pocas palabras: hace ya cierto tiempo que el arte no es motivo de escándalo público. O bien el pueblo se ha vuelto bien educado o bien los causantes del escándalo se han cansado. (2003)

En mi opinión, la pintura pura o el arte del dibujo que parten de criterios estrictamente formales está pasada de moda. No es que me oponga a que otros artistas sigan experimentando con ello, pero eso es lo que yo pienso. Si no pongo un texto al lado de mis dibujos considero que el trabajo en base a esos programas es superficial. (1993)

Quisiera abarcar todas las áreas que son susceptibles de ser reproducidas visualmente. Y eso comprende desde los cuentos de hadas hasta los intentos de acceder al ámbito de lo abstracto y verse a sí mismo como un marginado o como alguien que teme por su existencia.  (1987)

El arte surge en estado de delirio. Todo el resto es conservación de monumentos. Los coleccionistas son artistas sin hogar. Tienen que adaptarse donde van. (2003)

La verdad: la mayoría de las veces mi arte me daba asco. A menudo, cuando quería escribir un poema en una hoja impoluta, me daban arcadas, y ante más de un dibujo tuve que vomitar. Frente a cualquier cuadro poema me temblaba todo el cuerpo, y ante cualquier acción me tragaba una lata de filoxera prensada. Una y otra vez perseguía una especie de no-arte, y una y otra vez fracasaba como un chimpancé que pretende deshacerse de un plátano sin haberle quitado la piel. El asco de crear arte atrae naturalmente a los coleccionistas, y de vez en cuando también a los fotógrafos. (2002)

El arte es escupir bilis sobre el campo y cosechar opiniones de las víboras. (2003)

Mis cuadros-poema son los límites del lenguaje en el atolón de los signos. (2003)

Para mí, los cuadro-poema son la forma ideal porque el proceso de dibujo se ve constantemente interrumpido o contrastado por la escritura. Y puesto que siempre que escribo tengo algo que decir, el esfuerzo tiene un efecto de contrapeso. El dibujo y la escritura se complementan de maravilla. (2002)

Escribir sin faltas es como vomitar aire. (2003)

Poesía es cuando se priva a la palabra de la verdad que le ha sido atribuida. (2003)

En cierto sentido, hasta hoy no he abandonado el accionismo tal y como yo lo entendía. Hoy en día sigo trabajando en “sesiones”, que se parecen mucho al desarrollo de una acción. Lo que ha cambiado es el escenario en el que tiene lugar la función. (2003)

Günter Brus: citas recogidas en el  catálogo de la exposición Günter Brus. Quietud nerviosa en el horizonte que tuvo lugar en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) entre el 12 de octubre de 2005 y el 15 de enero de 2006. Anna Jiménez Jorquera (coord.), pp.208-264

Günter Brus- Blindes Blut,1983_Günter Brus: Blindes Blut,1983

Günter Brus- Warten auf eine detaillose Zeiteinheit, 1991_Günter Brus: Warten auf eine detaillose Zeiteinheit, 1991

procedimiento

síntoma

Günter Brus — Self-Painting, Self-Mutilation (1965)
Günter Brus:  Self-Painting, Self-Mutilation (1965)

Igualmente, el escritor como tal no está enfermo, sino que más bien es médico, médico de sí mismo y del mundo. El mundo es el conjunto de síntomas con los que la enfermedad se confunde con el hombre. La literatura se presenta entonces como una iniciativa de salud: no forzosamente el escritor cuenta con una salud de hierro (…),  pero goza de una irresistible salud pequeñita producto de lo que ha visto y oído de las cosas demasiado grandes para él, demasiado fuertes para él, irrespirables, cuya sucesión le agota, y que le otorgan no obstante unos devenires que una salud de hierro y dominante haría imposibles. [7] De lo que ha visto y oído, el escritor regresa con los ojos llorosos y los tímpanos perforados. ¿Qué salud  bastaría  para  liberar la vida allá donde esté encarcelada por y en el hombre, por y en los organismos y los géneros? Pues la salud pequeñita de Spinoza, hasta donde llegara, dando fe hasta el final de una  nueva visión a la cual se va abriendo al pasar.

[7] Sobre la literatura como problema  de salud, pero para aquellos que carecen de ella o que sólo cuentan  con una  salud  muy frágil, vid. Michaux, posfacio  a «Mis propiedades»,  en La nuit remue, Gallimard. Y Le Clézio, Haï, pág. 7: «Algún día, tal vez se sepa que no había arte, sino sólo medicina

Deleuze, G.: Crítica y clínica, Anagrama, Madrid, Barcelona, 1996, pp.14-15

transformar(se)

leonora carington-laberinto

Labyrinth, Leonora Carrington (1991)

La búsqueda

El Laberinto es el cuerpo del Minotauro. Cuando Teseo va de aposento en aposento en busca del monstruo, se convierte poco a poco en el Minotauro. Éste se lo ha incorporado. Por eso es imposible que Teseo le mate al final, a no ser que se mate a sí mismo.
Cada uno se transforma en aquello que busca.

Michael Ende, Carpeta de apuntes, p.76

el rostro

 

2007-41.1-.13

Untitled (Glass on Body Imprints — Face), Ana Mendieta, 1972.

Mil mesetas (1980)

¿No es eso también deshacer el rostro, o como decía Miller (1), ya no mirar a los ojos ni mirarse en los ojos, sino atravesarlos a nado, cerrar los ojos y convertir el propio cuerpo en un rayo de luz que se mueve a una velocidad cada vez mayor? Por supuesto, se necesitan todos los recursos del arte, y del arte más elevado. Se necesita toda una línea de escritura, toda una línea de picturalidad, toda una línea de musicalidad… Pues gracias a la escritura se deviene animal, gracias al color se deviene imperceptible, gracias a la música se deviene duro y sin recuerdos, a la vez animal e imperceptible: amoroso. Pero el arte nunca es un fin, sólo es un instrumento para trazar líneas de vida, es decir, todos esos devenires reales, que no se producen simplemente en el arte, todas esas fugas activas, que no consisten en huir en el arte, en refugiarse en el arte, todas esas desterritorializaciones positivas, que no van a reterritorializarse en el arte, sino más bien arrastrarlo con ellas hacia el terreno de lo asignificante, de lo asubjetivo y de lo sin-rostro.

G. Deleuze y F. Guattari: Mil Mesetas, Pre-textos Valencia, 2004, p.191

(1) “Ya no miro a los ojos de la mujer que tengo en mis brazos, los atravieso a nado, cabeza, brazos y piernas en su integridad, y veo que tras las órbitas de esos ojos se extiende un mundo inexplorado, mundo de las cosas futuras, y que ese mundo carece de toda lógica (…). He roto la pared (…), mis ojos ya no sirven para nada, pues sólo me remiten la imagen de lo conocido. La totalidad de mi cuerpo debe devenir rayo perpetuo de luz, moviéndose a una velocidad cada vez mayor, sin respiro, sin retorno, sin debilidad (…). Sello, pues, mis oídos, mis ojos, mis labios” (Henry Miller, Trópico de Capricornio, citado en Mil Mesetas, p. 177)

+