de la noche

Anselm Kiefer - Las célebres órdenes de la noche (Die berühmten Orden der Nacht), 1997 Anselm Kiefer: Die berühmten Orden der Nacht (Las célebres órdenes de la noche), 1997

Treue — ¡qué bien suena!
Y los franceses de su fidelité, no hicieron más que Fidèle — nombre de perro. (¡Fidelka, ven acá!).

Marina Tsvietáieva: De Alemania (Fragmentos de mi diario de 1919), en en Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, trad. de Selma Ancira, 2015, p. 194

crecer

Francisco de Zurbarán - Agnus Dei (1535-1640)Francisco de Zurbarán: Agnus Dei (1535-1640)

¿Es posible que esta minucia, esta nadería, este sobreentendido (para mí) —dar— deba crecer ineludiblemente hasta volverse una montaña, debido al añadido —a mí?

Marina Tsvietáieva: De la gratitud (Extractos de mi diario de 1919), en en Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, trad. de Selma Ancira, 2015, p. 154

límites

Harry Callahan- Telephone Wires, 1960sHarry Callahan: Telephone Wires (1960s)

En Alemania me seduce el ordenamiento (es decir, el simplificamiento) de la vida exterior lo que no existe ni exitió nunca en Rusia. Enrollaron la vida cotidiana y la metieron en un cuerno de carnero subordinándose plenamente a ella.

In der Beschränkung zeigt sich erst der Meister,
Und das Gesetz nur kann uns Freiheit geben. (1)

Ni un solo alemán vive en esta vida, pero su cuerpo obedece. ¡Ustedes toman la obediencia de los cuerpos alemanes por esclavitud de las almas germanas! ¡No hay alma más libre, más rebelde, más altiva! Son hermanos de los rusos, pero son más sabios (¿mayores?) que nosotros. La lucha ha sido íntegramente transportada de la plaza del mercado a las alturas del espíritu. Ellos, aquí, no tienen necesidad de nada. De ahí su sumisión. Ponerse un límite aquí para dominar sin límites allá. No tienen barricadas, pero tienen sistemas filosóficos que hacen estallar el mundo, y poemas, que lo recrean.
Hölderlin, el poeta loco, treinta años seguidos se ejercita en un clavecín mudo. Novalis, el vidente de espíritus, hasta el fin de sus días está tras la rejilla de un banco. Ni Hölderlin en su prisión, ni Novalis en la suya languidecen. No la ven. Son libres.
Alemania es yugo para los cuerpos y los campos Elíseos para las almas. Yo, debido a mi desmesura, necesito el yugo.
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(1) «Sólo en el limitarse se revela el Maestro / Y la ley sólo nos puede dar la libertad.», Goethe, Soneto (1802)

Marina Tsvietáieva: de Alemania (fragmentos del diario de 1919), en Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, trad. de Selma Ancira, 2015, pp. 201-202

la coraza

Joseph Mallord William Turner: The Burning of the House of Lords and Commons, 16th October 1834

No pienso, escucho. Luego busco una encarnación exacta en la palabra. El resultado es la coraza gélida de una fórmula, bajo la cual — sólo el corazón.
No escucho oculta, ausculto. Como el médico: el pecho. Y con cuánta frecuencia: tocas — ¡no hay respuesta!

Marina Tsvietáieva: Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, Trad. de Selma Ancina, 2015, pp. 175-176

 

indicios

Three Seascapes c.1827 Joseph Mallord William Turner 1775-1851 Accepted by the nation as part of the Turner Bequest 1856 http://www.tate.org.uk/art/work/N05491

Joseph Mallord William Turner: Three Seascapes (hacia 1827)

No defiendo ninguno de mis indicios terrestres, es decir: en la expresión «indicios terrestres», desisto de «terrestres» (la materialidad), pero de «indicios» (el sentido) — no.

No defiendo ninguno de mis indicios terrestres en particular, como tampoco ninguno de mis versos ni mis horas sueltas, — lo importante es el conjunto.
No defiendo siquiera el conjunto de mis indicios terrestres, defiendo solo su derecho a la existencia, y la veracidad — de la mía.

Marina Tsvietáieva: Diarios de la Revolución de 1917, Acantilado, Barcelona, Trad. de Selma Ancina, 2015, p. 180