técnica

George Braque- L'oiseau et son nid (L'oiseau retournant à son nid) 1955George Braque: L’oiseau et son nid (L’oiseau retournant à son nid), 1955.

MI INTERÉS POR LA PINTURA ha nacido mucho antes, y fue siempre muy vivo. Me halaga pensar que si yo no fuese poeta, podría haber sido quizá un buen pintor. Quiero decir que la posibilidad de dar forma concreta a lo que yo me imaginaba me hubiese dado grandes satisfacciones. Pero no pude realizar esa ambición, ni siquiera como aficionado. Sencillamente porque desconocía la técnica -nunca la había aprendido. Y así, para satisfacerla como fuera, para dar entidad a mis anhelos, dirigí mi atención al denominado collage.

Max Ernst había inventado el collage, en el seno del movimiento surrealista, asociando diversas imágenes tomadas de antiguas cincografías para crear nuevas combinaciones trascendentales.

Yo realicé, empero, algunas sustituciones, porque la mayoría de sus imitadores trabajaba como él con antiguas cincografías. Utilicé la fotografía de hoy día con cuanta temáticamente griega encontré: con mares, con muchachas, con iconos… y de ese modo he creado unas cuantas composiciones que las llamé conimágenes.

Muchos creen que es fácil, pero no es así, puesto que las mismas reglas que rigen la composición en la pintura son igualmente válidas para los collages. Además uno debe de estar atento a la forma en que se logrará la unidad del conjunto, para que no sea visible que se trata de pedazos ensamblados. Si, por ejemplo, un elemento recibe la luz desde un ángulo, debe ser lo mismo para los demás elementos, y así sucesivamente.

Odysseas Elytis: Autorretrato en lenguaje oral, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, Cádiz, Trad. de Nina Anghelidis, 2005, 88-91

crisálida

Henry Peach Robinson- Fading away (Los últimos instantes) (1858) Henry Peach Robinson: Fading away (fotografía conocida como Los últimos instantes) 1858

LAS «OBRAS» SON PIEDRA INERTE…

Las «obras» son piedra inerte que escapó del ruidoso cincel,
Cuando, cincelando en el Yo viviente, el maestro las creara.
Las «Obras» anuncian el espíritu, como las crisálidas anuncian la mariposa:
«Mirad, me dejó atrás, sin vida, y echó a volar.»
Las «obras» se parecen a la caña, la susurrante caña de Midas*,
Revelan por doquier secretos, cuando hace ya tiempo que no son verdad.

“WERKE” SIND TOTES GESTEIN

“Werke” sind totes Gestein, dem tönenden Meißel entsprungen,
Wenn am lebendigen Ich meißelnd der Meister erschuf.
“Werke« verkünden den Geist, wie Puppen den Falter verkünden:
“Sehet, er ließ mich zurück, leblos, und flatterte fort.”
“Werke”, sie gleichen dem Schilf, dem flüsternden Schilfe des Midas,
Streuen Geheimnisse aus, wenn sie schon längst nicht mehr wahr.

(1892)

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*Alude al añadido que Ovidio (Met. 11) hace a la fábula del rey Midas, que transformaba todo lo que tocaba en oro; habiéndole tocado a Midas ser juez entre Apolo y Pan, falló a favor de este último, su amigo, y Apolo se vengó de Midas dándole orejas de asno. Éste lo sobrellevó como pudo, pero cansado de guardar el secreto, se fue un día a un lugar solitario, hizo un hueco en la tierra y pronunció en voz baja dentro del mismo que su rey tenía orejas de asno. Algún tiempo después nacieron en el lugar unas cañas que al cabo se secaron y, agitadas por el viento, enseñaron a todo el mundo que Midas tenía orejas de asno. (N. del t.)

 

Hugo von Hofmannsthal: Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, pp. 202-203

zona

Lee Miller- Untitled (Exploding Hand), Paris, France ca 1930

Lee Miller: Untitled (Exploding Hand), ca. 1930

Todo ser humano es un vasto organismo en el que siempre hay una zona que vigila, que recoge, que amasa, que ha aprendido, que ahora sabe*, que sabe de modo diferente.

Encontrar ese saber.

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*Los enfermos que, en un perfecto «olvido a medida» (Doctor J. Barbizer, 1965), veinte veces a lo largo de la mañana, con dos minutos de intervalo, olvidan la visita que acaban de recibir, e incluso las inyecciones y los tratamientos dolorosos, sus sueños, a veces sus gestos, demostrando que, sin saberlo, han conservado algo.

Henri Michaux: Las grandes pruebas del espíritu y las innumerables pequeñas, Tusquets, Barcelona, trad. Francecs Parcerisas, 2000, p.57

autoridad

Marcel Duchamp’s hands, New York City, 1959-60Alexander Liberman: Marcel Duchamp’s hands (1959-60)

Los filósofos antiguos (y con razón) pensaban más que leían. Por eso se aferraban tanto a lo concreto. La imprenta ha cambiado todo eso. Se lee más de lo que se reflexiona. No tenemos filosofía sino únicamente comentarios. Es lo que dice Gilson al considerar que a la época de los filósofos que se ocupaban de filosofía ha sucedido la de los profesores de filosofía que se ocupan de los filósofos. En esta actitud hay a la vez modestia e impotencia. Y un pensador que comenzara su libro con estas palabras: «Tomemos las cosas desde su origen» se expondría a hacer sonreír. Hasta el punto de que un libro de filosofía que apareciese hoy sin apoyarse en una autoridad, cita, comentario, etc., no sería tomado en serio. Y sin embargo…

Albert Camus: Carnets (1935-1951), Alianza, Madrid, trad. Mario Lencera, 2014, p. 266

decir algo

Caspar David Friedrich: Landschaft mit Regenbogen.Caspar David Friedrich: Gebirgslandschaft mit Regenbogen (Arco iris en un paisaje de montañas), 1809-1810

Carpe diem

 

Algo precipita un color dividido,

y mientras la angustia como máscara hace luz,
grave y ligero a la vez
el sentido reverbera.

a Ella la veo más allá de la infancia.
Más allá del miedo.

Y a vos en esos cuadros,
en esas postales,
en esos “quiero-decirte-algo”.

El día infunde desdén
el mascarón de la presencia sin tiempo.
Pero instantes ahora son miles y miles
bellísimos como estambres;
no sé cuántas veces cada uno puntual en una cima
de secreto,

pero aislado
y en esa diáfana razón.

Vive el día. ¡Atrápalo!
Mínimamente consciente
al soñado como venidero.

Carpe diem

 

¿cómo decir “vive el día…”? ¿Cómo:
“piensa vagamente en el venidero”?

¿Cómo tu obligación parece tu destino
en un frágil país que zozobra?
Tu obligación en un horizonte
de ruinas humanas,

burla del amor y el sentimiento.

Tu obligación es entrar en el dolor
con los ojos abiertos.

Arturo Carrera: Noche y día, Losada, Buenos Aires, 2005, p.110 y 118