en la noche

John William Draper: Una de las primeras fotografías de la Luna (1840)

EL VIGILANTE DEL CAMPO

«Aun cuando sean enviados al último suplicio, me cuelgo del trapecio. ¿Por qué? No lo sé. Una exuberancia giratoria, una exaltación, la alegría finalmente hace que no pueda soportar el corazón dentro de mi pecho, su caricia como un nuevo tacto, mientras late con palpitaciones profundas, como meditadas, que me mantienen alerta y sin aliento bajo la amenaza.
«Y yo giro y giro incansable en torno a la barra, formando como puedo con medios pobres el astro que gravita imperturbable en la noche de los siglos.»

*

LE SUVEILLANT DU CAMP

«Cependant qu’ils sont livrés au dernier supplice, je fais du trapèze. Pourquoi? Je ne sais. Une exubérance tournante, une exaltation, la joie enfin fait que je ne puis supporter mon cœur dans ma poitrine, sa caresse comme un toucher nouveau, tandis qu’il bat à coups profonds, comme médités, qui me tiennent alerté et sans souffle sous la menace.
«Et je tourne et tourne infatigable autour de la barre, faisant comme je peux avec de pauvres moyens l’astre qui gravite imperturbable dans la nuit des siècles.»

Henri Michaux: de La vida en los pliegues, en Antología poética (1927-1986), Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, Trad. de Silvio Mattoni, 2002, p.139

en sueños

Giorgo de Chirico- Two Heads (1918)Giorgo de Chirico: Two Heads (1918)

EL TELÓN DE LOS SUEÑOS

En sueños, simplemente soy. Vivo “actual”, una sempiterna actualidad. No hay un “después”, y justo lo preciso de “antes” para que exista ese “ahora” en el cual vivo o al cual asisto.
Si me juzgara solo según mis noches, mi vida habría sido una repetición sin fin, sin evolución desde hace no sé cuántas decenas de años a pesar de los estados, fortunas e infortunios muy diferentes.
Aunque desde hace algunos años no utilizo el ferrocarril para mis desplazamientos, en sueños invariablemente me encuentro dentro de trenes que durante el día sin embargo ya no tomo.
Aunque me alojo en hoteles más grandes que antes y, de vez en cuando, en hoteles muy grandes donde a veces me siento más molesto que satisfecho, por obra de esa misma molestia, apenas cierro los ojos es para verme transportado de nuevo a un hotelito de habitaciones angostas, sofocantes, donde tengo que pasar la noche cubierto por un techo bajo.
Así una estable insignificancia continúa prohibiéndome, de noche, una vida más fácil.

Henri Michaux: de Maneras de dormido, maneras de despierto (1969), en Antología poética (1927-1986), Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, trad. de Silvio Nattoni, 2002, pp. 185-186

enseñanza

Joan Miró- Untitled, 1949Joan Miró: Untitled (1949)

La enseñanza de la araña no es para la mosca.

L’enseignement de l’araignée n’est pas pour la mouche.

Rebanadas de saber / Tranches de savoir (fragmento)

Henri Michaux: de Frente a los cerrojos (1954), en Antología Poética 1927-1986, edición bilingüe, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, trad. de Silvio Mattoni, 2002, p. 169

la distancia

Philippe Halsman- French poet, artist and filmmaker Jean Cocteau with American actress Ricki Soma and American dancer Leo Coleman. (New York City), 1949Philippe Halsman: Jean Cocteau con la actriz Ricki Soma y el bailarín Leo Coleman (New York, 1949)

El estilo, esa comodidad para instalarse e instalar el mundo, ¿será el hombre? ¿Esa sospechosa adquisición por la cual se elogia al escritor que se regocija? Su supuesto don se adherirá a él, endureciéndolo sordamente. Estilo: (mal) signo de la distancia no modificada (pero que hubiera podido, hubiera debido cambiar), la distancia en la que erróneamente permanece y se queda frente a su ser, a las cosas y a las personas. ¡Bloqueado! Se había precipitado en su estilo (o lo había buscado laboriosamente). Por un falso camino, abandonó su totalidad, su posibilidad de cambio, de mutación. Nada de qué enorgullecerse. Estilo que se volverá falta de coraje, falta de apertura, de reapertura: en suma, una invalidez.

Trata de salir de allí. Vé lo suficientemente lejos en ti para que tu estilo ya no pueda seguir.

*

Le style, cette commodité à se camper et à camper le monde, serait l’homme ? Cette suspecte acquisition dont, à l’écrivain qui se réjouit, on fait compliment? Son prétendu don va coller à lui, le sclérosant sourdement. Style : signe (mauvais) de la distance inchangée (mais qui eût pu, eût dû changer), la distance où à tort il demeure et se maintient vis-à-vis de son être et des choses et des personnes. Bloqué! Il s’était précipité dans son style (ou l’avait cherché laborieusement). Pour une vie d’emprunt, il a lâché sa totalité, sa possibilité de changement, de mutation. Pas de quoi être fier. Style qui deviendra manque de courage, manque d’ouverture, de réouverture : en somme une infirmité.

Tâche d’en sortir. Va suffisamment loin en toi pour que ton style ne puisse plus suivre.

Henri Michaux: de Postes angulares (1981), en Antología Poética 1927-1986, edición bilingüe, Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, trad. de Silvio Mattoni, 2002, pp. 231-232

zona

Lee Miller- Untitled (Exploding Hand), Paris, France ca 1930

Lee Miller: Untitled (Exploding Hand), ca. 1930

Todo ser humano es un vasto organismo en el que siempre hay una zona que vigila, que recoge, que amasa, que ha aprendido, que ahora sabe*, que sabe de modo diferente.

Encontrar ese saber.

 ___________

*Los enfermos que, en un perfecto «olvido a medida» (Doctor J. Barbizer, 1965), veinte veces a lo largo de la mañana, con dos minutos de intervalo, olvidan la visita que acaban de recibir, e incluso las inyecciones y los tratamientos dolorosos, sus sueños, a veces sus gestos, demostrando que, sin saberlo, han conservado algo.

Henri Michaux: Las grandes pruebas del espíritu y las innumerables pequeñas, Tusquets, Barcelona, trad. Francecs Parcerisas, 2000, p.57

el contacto

Philippe Halsman- Jean Cocteau's Painting Comes to Life,  with model Leo Coleman (1949)Philippe Halsman: Jean Cocteau’s Painting Comes to Life,  with model Leo Coleman (1949)

Derivaba incesantemente. Un nadador, arrastrado por una poderosa corriente transversal, a veces, a pesar de su braza regular, se ve igualmente arrastrado lejos de la orilla que desea alcanzar. Y yo, no sólo me alejaba de la orilla, sino que la perdía de vista, y divisaba otra de la cual también algo desconocido, y de modo similar, me alejaba, hasta que -rápidamente- me la hacía perder de vista, y otra nueva aparecía, y yo deseaba dirigirme a ella, aunque mis propios movimientos me iban alejando, hasta perderla de vista y aparecer una cuarta, de la que me alejaba cuando pretendía aproximarme a ella, y eran cuatro, cinco orillas, o diez, doce orillas, ya no sé cuántas eran las orillas de las que me veía sucesivamente apartado.

Pero mi frase, que era mi modo de nadar, persistía, y estaba oscuramente convencido de que, si mantenía el contacto, por defectuoso que fuese, con lo que me pasaba por la cabeza y muy poco por la escritura, antes o después daría con el recuerdo del que me hallaba inexplicablemente cercenado.

Henri Michaux: Las grandes pruebas del espíritu y las innumerables pequeñas, Tusquets, Barcelona, trad. Francecs Parcerisas, 2000, pp. 42-43

masas

Joan-Colom.-La-calle.-1958-1961.Joan Colom: La calle (1958-1961)

MIS ESTATUAS

Tengo mis estatuas. Los siglos me las legaron: los siglos de mi expectativa, los siglos de mis desalientos, los siglos de mi indefinida, de mi inextinguible esperanza la hicieron. Y ahora están allí.
Como antiguos vestigios, apenas si alguna vez comprendo el sentido de lo que representan.
Su origen me es desconocido y se pierde en la noche de mi vida, donde sólo  sus formas han sido preservadas del inexorable barrido.
Pero están allí, y cada año su mármol se endurece más, blanco contra el fondo oscuro de las masas olvidadas.

*

MES STATUES

J’ai mes statues. Les siècles me les ont léguées : les siècles de mon attente, les siècles de mes découragements, les siècles de mon indéfinie, de mon inétouffable espérance les ont faites.
Et maintenant elles sont là.
Comme d’antiques débris, point ne sais-je toujours le sens de leur représentation.
Leur origine m’est inconnue et se perd dans la nuit de ma vie, où seules leurs formes ont été préservées de l’inexorable balaiement.
Mais elles sont là, et durcit leur marbre chaque année davantage, blanchissant sur le fond obscur des masses oubliées.

 

Henri Michaux: , de Pruebas, exorcismos (1945), en Antología poética 1927-1986 (trad. Silvio Mattoni), Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, p.95