exactamente

John William Godward: Ancient Pastimes, detalle (1916)

RECONOCIMIENTO

Si supiera exactamente cómo

De su rama la hoja crece,

Callaría por toda la eternidad: pues ya sabría lo suficiente.

*

ERKENNTNIS

Wüßt ich genau, wie dies Blatt aus seinem Zweige herauskam,

Schwieg ich auf ewige Zeit still: denn ich wüßte genug.

 

Hugo von HofmannsthalPoesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, p. 131

siempre

Man Ray. Abat-jour (1919-1959)

. . . Un grito en medio de la multitud,
Mi propia voz, sonora, arrolladora y definitiva.

Venid, hijos míos,
Venid, mis muchachos y muchachas, mis mujeres, parientes y amigos íntimos,
El músico muestra ahora su nervio . . . ha practicado el preludio en sus flautas interiores.

¡Acordes fácilmente escritos con ágiles dedos! Siento la resonancia de su clímax y de su final.

Mi cabeza gira sobre mi cuello,
Resuena la música, pero no de órgano . . . la gente me rodea, pero no los conozco.

Siempre la tierra dura y resistente,
Siempre los comilones y bebedores . . . siempre el sol naciente y poniente . . . siempre el aire y las continuas mareas.
Siempre yo y mis vecinos, amables, perversos y reales,
Siempre la vieja pregunta sin respuesta . . . siempre esa espina en el pulgar, ese aliento de envidias y de sed,
¡Siempre la burla del chismoso!, hasta que descubrimos dónde se oculta el astuto y lo forzamos a salir;
Siempre el amor . . . siempre el sollozante fluir de la vida,
Siempre el vendaje bajo la barbilla . . . siempre el caballete de la muerte.

Por todas partes los que caminan con monedas en los ojos,
Para aplacar la voracidad del vientre, se alimentan libremente del cerebro,
Toman, compran o venden entradas, pero ni una sola vez van a la fiesta,
Son muchos los que sudan, aran, trillan y reciben luego la paja en pago,
Y son pocos los que poseen, no hacen nada y reclaman continuamente el trigo.

Ésta es la ciudad . . . y yo soy uno de sus ciudadanos;
Todo lo que le interesa a los demás me interesa . . . la política, la iglesia, la prensa y las escuelas,
Las sociedades de beneficiencia, mejoras, bancos, tarifas, vapores, fábricas, mercados.
Surtidos, tiendas, bienes muebles e inmuebles.

Los llorones y charlatanes con levita y cuello de pajarita . . . sé muy bien quiénes son . . . y que no son gusanos ni pulgas,
Reconozco los dobles de mí mismo bajo el disfraz de estos labios arañados y piernas de alambre.

El más débil y el más superficial es inmortal conmigo,
Lo que hago y digo ellos lo harán igualmente,
Cada pensamiento que se agita en mí, el mismo se agita en ellos.

Conozco perfectamente bien mi propio egoísmo,
y conozco mis palabras omnívoras, pero no puedo dejar de decirlas,
Y quisiera llevarte, quienquiera que seas, a mi propio nivel.

Mis palabras son palabras que preguntan y hablan de realidad;
Este libro impreso y encuadernado . . . pero, ¿y el impresor y el muchacho de la imprenta?
Y la dote y los acuerdos matrimoniales . . . pero, ¿y el cuerpo y la mente del novio y los de la novia?
El panorama del mar . . . pero, ¿y el mar mismo?
Las fotografías bien tomadas . . . pero, ¿y tu mujer o tu amigo fuertemente apretados en tus brazos?
La flota de buques de pasajeros y todas las mejoras modernas . . . pero, ¿y la astucia y el coraje del almirante?
Los platos, el precio y los muebles . . . pero, ¿el huésped y la huésped y la mirada de sus ojos?
El cielo allá arriba . . . pero, ¿y aquí, en la casa de al lado o al otro lado de la calle?
Los santos y los sabios de la historia . . . pero, ¿y tú mismo?
Los sermones, doctrinas y la teología . . . pero, ¿y el cerebro humano y lo que llamamos razón, lo que llamamos amor, lo que llamamos vida?

 

*

 

A call in the midst of the crowd,
My own voice, orotund sweeping and final.

Come my children,
Come my boys and girls, my women and household and intimates,
Now the performer launches his nerve . . . he has passed his prelude on the reeds within.

Easily written loosefingered chords! I feel the thrum of your climax and close.

My head evolves on my neck,
Music rolls, but not from the organ . . . folks are around me, but they are no household of mine.

Ever the hard unsunk ground,
Ever the eaters and drinkers . . . ever the upward and downward sun . . . ever the air and the ceaseless tides,
Ever myself and my neighbors, refreshing and wicked and real,
Ever the old inexplicable query . . . ever that thorned thumb-that breath of itches and thirsts,
Ever the vexer’s hoot! hoot! till we find where the sly one hides and bring him forth,
Ever love . . . ever the sobbing liquid of life,
Ever the bandage under the chin . . . ever the trestles of death.

Here and there with dimes on the eyes walking,
To feed the greed of the belly the brains liberally spooning,
Tickets buying or taking or selling, but in to the feast never once going,
Many sweating and ploughing and thrashing, and then the chaff for payment receiving,
A few idly owning, and they the wheat continually claiming.

This is the city . . . and I am one of the citizens;
Whatever interests the rest interests me . . . politics, wars, markets, newspapers, schools,
Benevolent societies, improvements, banks, tariffs, steamships, factories, markets,
Stocks and stores and real estate and personal estate.

They who piddle and patter here in collars and tailed coats . . . I am aware who they are . . . and that are not worms or fleas,
I acknowledge the duplicates of myself under all the scrape-lipped and pie-legged concealments.

The weakest and shallowest is deathless with me,
What I do and say the same waits for them,
Every thought that flounders in me the same flounders in them.

I know perfectly well my own egotism,
And know my omnivorous words, and cannot say any less,
And would fetch you whoever you are flush with myself.

My words are words of a questioning, and to indicate reality;
This printed and bound book . . . but the printer and the printing-office boy?
The marriage estate and settlement . . . but the body and mind of the bridgeroom? also those of the bridge?
The panorama of the sea . . . but the sea itself?
The well-taken photographs . . . but your wife or friend close and solid in your arms?
The fleet of ships of the line and all the modern improvements . . . but the craft and pluck of the admiral?
The dishes and fare and furniture . . . but the host and hostess, and the look out of their eyes?
The sky up there . . . yet here or next door or across the way?
The saints and sages in history . . . but you yourself?
Sermons and creeds and theology . . . but the human brain, and what is called reason, and what is called love, and what is called life?

 

Walt Whitman: Canto a mí mismo, parte 42, en Hojas de hierba, Alianza editorial, Madrid, Trad. de Manuel Villar Raso, 1995, 174-179

 

 

la cuenta

Edward Steichen: Diagram of Doom – 2 (hacia 1922)

Loa del estudio

¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el «abc»! No basta, pero
estúdialo. ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.
Repasa la cuenta
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: «Y esto, ¿de qué?»
Estás llamado a ser un dirigente.

(1933)

Bertolt Brecht: Poemas y canciones, Alianza editorial, Madrid, versión de Jesús López Pacheco sobre la traducción de Vicente Romano, 1973, pp.70-71

 

corazón

Max Ernst: The eye of silence (1943)

Cuerno inglés

El viento que esta tarde toca atento
-recuerda un sacudir de láminas metálicas-
los instrumentos de los frondosos árboles y barre
el cobrizo horizonte
donde cintas de luz se tienden
como aquilones al cielo que retumba
(¡Nubes viajeras, claros
reinos de allá arriba! ¡De altos Eldorados
puertas mal cerradas!)
y el mar que escama a escama,
lívido, cambia de color
lanza a tierra una tromba
de espumas retorcidas;
el viento que nace y muere
en la hora que lenta se ennegrece
te tocase esta tarde también a ti
desafinado instrumento,
corazón.

*

Corno inglese

ll vento che stasera suona attento –
ricorda un forte scotere di lame –
gli strumenti dei fitti alberi e spazza
l’orizzonte di rame
dove strisce di luce si protendono
come aquiloni al cielo che rimbomba
(Nuvole in viaggio, chiari
reami di lassů! D’alti Eldoradi
malchiuse porte!)
e il mare che scaglia a scaglia,
livido, muta colore
lancia a terra una tromba
di schiume intorte;
il vento che nasce e muore
nell’ora che lenta s’annera
suonasse te pure stasera
scordato strumento,
cuore.

Eugenio MontaleHuesos de sepia, Igitur, Montblanc, Trad. de Carlo Frabetti, 2000, pp. 26-27

musas

Edgar Degas decía que las musas no se hablan nunca, a veces danzan juntas. (16)

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(16) [Degas] decía con gusto -y en el ocaso de su vida lo repetía una y otra vez- que las musas jamás discuten entre ellas. Trabajan todo el día, bien separadas. Por la noche, la tarea cumplida, se reúnen, danzan; pero no se hablan. (Paul Valéry, “Degas danse dessin”, en Oeuvres, ed. cit., t. II, p. 1165)

Robert Bresson: Para que pase la corriente hay que pelar los cables, en Bresson por Bresson, entrevistas (1943-1983), Intermedio, Barcelona, Trad. de León García Jordán y Vanesa G. Cazorla, 2015, p. 157

esquemas

Helena Almeida. O Atelier, 1983

19 [48]

Se ha de establecer este principio — vivimos sólo mediante ilusiones — nuestra conciencia roza la superficie. Son muchas las cosas que se ocultan ante nuestra mirada. Tampoco hay que temer que el hombre se conozca completamente a sí mimo, que atraviese con su mirada en todo momento todas las leyes de la palanca, de la mecánica, todas las fórmulas de la arquitectura, de la química, que son necesarias para su vida. Pero cabe la posibilidad de que se conozca todo por esquemas. Eso no cambia casi nada para nuestra vida. Todo esto se reduce además a fórmulas sobre fuerzas absolutamente incognoscibles.

Friedrich Nietzsche: Fragmentos Póstumos (1869-1874), Vol. 1, Tecnos, Madrid, Trad. de Luis E. de Santiago Guervós, 2007, p.336