crisálida

Henry Peach Robinson- Fading away (Los últimos instantes) (1858) Henry Peach Robinson: Fading away (fotografía conocida como Los últimos instantes) 1858

LAS «OBRAS» SON PIEDRA INERTE…

Las «obras» son piedra inerte que escapó del ruidoso cincel,
Cuando, cincelando en el Yo viviente, el maestro las creara.
Las «Obras» anuncian el espíritu, como las crisálidas anuncian la mariposa:
«Mirad, me dejó atrás, sin vida, y echó a volar.»
Las «obras» se parecen a la caña, la susurrante caña de Midas*,
Revelan por doquier secretos, cuando hace ya tiempo que no son verdad.

“WERKE” SIND TOTES GESTEIN

“Werke” sind totes Gestein, dem tönenden Meißel entsprungen,
Wenn am lebendigen Ich meißelnd der Meister erschuf.
“Werke« verkünden den Geist, wie Puppen den Falter verkünden:
“Sehet, er ließ mich zurück, leblos, und flatterte fort.”
“Werke”, sie gleichen dem Schilf, dem flüsternden Schilfe des Midas,
Streuen Geheimnisse aus, wenn sie schon längst nicht mehr wahr.

(1892)

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*Alude al añadido que Ovidio (Met. 11) hace a la fábula del rey Midas, que transformaba todo lo que tocaba en oro; habiéndole tocado a Midas ser juez entre Apolo y Pan, falló a favor de este último, su amigo, y Apolo se vengó de Midas dándole orejas de asno. Éste lo sobrellevó como pudo, pero cansado de guardar el secreto, se fue un día a un lugar solitario, hizo un hueco en la tierra y pronunció en voz baja dentro del mismo que su rey tenía orejas de asno. Algún tiempo después nacieron en el lugar unas cañas que al cabo se secaron y, agitadas por el viento, enseñaron a todo el mundo que Midas tenía orejas de asno. (N. del t.)

 

Hugo von Hofmannsthal: Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos, Igitur, Montblanc, 2002, Trad. Olivier Giménez López, pp. 202-203

masas

Joan-Colom.-La-calle.-1958-1961.Joan Colom: La calle (1958-1961)

MIS ESTATUAS

Tengo mis estatuas. Los siglos me las legaron: los siglos de mi expectativa, los siglos de mis desalientos, los siglos de mi indefinida, de mi inextinguible esperanza la hicieron. Y ahora están allí.
Como antiguos vestigios, apenas si alguna vez comprendo el sentido de lo que representan.
Su origen me es desconocido y se pierde en la noche de mi vida, donde sólo  sus formas han sido preservadas del inexorable barrido.
Pero están allí, y cada año su mármol se endurece más, blanco contra el fondo oscuro de las masas olvidadas.

*

MES STATUES

J’ai mes statues. Les siècles me les ont léguées : les siècles de mon attente, les siècles de mes découragements, les siècles de mon indéfinie, de mon inétouffable espérance les ont faites.
Et maintenant elles sont là.
Comme d’antiques débris, point ne sais-je toujours le sens de leur représentation.
Leur origine m’est inconnue et se perd dans la nuit de ma vie, où seules leurs formes ont été préservées de l’inexorable balaiement.
Mais elles sont là, et durcit leur marbre chaque année davantage, blanchissant sur le fond obscur des masses oubliées.

 

Henri Michaux: , de Pruebas, exorcismos (1945), en Antología poética 1927-1986 (trad. Silvio Mattoni), Adriana Hidalgo Editora, Buenos Aires, p.95

cuerpo

Fotografía: Jo Spence

It is the body that is the hero, not science, not
antibiotics… not machines or new devices.
… The task of the physician today is what it
always has been, to help the body do what it
has learned so well to do on its own during its
unending struggle for survival –to heal itself.
It is the body, not medicine, that is the hero.

R. Glasser, M.D.

[Es el cuerpo el héroe, no la ciencia, no los antibióticos… no las máquinas o los nuevos instrumentos. … La tarea del médico es hoy como ha sido siempre, ayudar al cuerpo a hacer lo que tan bien ha aprendido a hacer por sí mismo a lo largo de su lucha inacabada por sobrevivir -curarse a sí mismo. Es el cuerpo, no la medicina, el héroe.]

decir

NY 1954 by Vivian MaierVivian Maier (1926-2009): Nueva York, 1954

Vivian Maier no se dedicó profesionalmente a la fotografía. Lo hacía «a escondidas» y, quizás, porque no le daba mayor importancia -siendo, como debió ser, importantísimo-, no las enseñaba a nadie. El legado que azarosamente descubrió el joven John Maloof consta de más de 150.000 negativos, aún sin catalogar ni revelar en su totalidad.

Todas las fotografías que he visto me dicen algo. Resulta casi secundario saber que vestía con ropa masculina, que era feminista o que quien la conoció la recuerda como una mujer silenciosa. Las miradas que consigue capturar en algunas de sus instantáneas dicen más que todo eso. Algunas son de sorpresa; otras, de curiosidad; y de complicidad, en los niños.

Más allá de la historia de una niñera fotógrafa -que puede fácilmente ser reducida a anécdota o reclamo publicitario-, esta paseante indiscreta, con su cámara colgada al cuello, parece decirme que , que siempre ha sido así. Vivian Maier se retrata en la vitrina de un comercio; fotografía su sombra alargada en la hierba; el reflejo minúsculo en la circunferencia de un reloj; pero, también, se miraba en la gente a la que sorprendía su cámara en la calle. «Vivian Maier estuvo aquí», dice -una y otra vez- la Vivian Maier que imagino.

vivian maierVivian Maier

Puede verse gran parte de su trabajo aquí

identidades

Ana Mendieta_Tree of Life (1977)
Ana Mendieta, Tree of life, 1977

…cada vez que recuerdo el frag­mento 91 de Heráclito: No bajarás dos veces al mismo río, admiro su destreza dialéctica, pues la facilidad con que aceptamos el primer sentido (“El río es otro”) nos importa clandestinamente el segundo (“Soy otro”) y nos concede la ilusión de haberlo inventado…

Borges, Jorge Luis: Nueva Refutación del Tiempo, Otras inquisiciones (1952)